Los días de bajas temperaturas pueden llegar a tener efectos negativos en nuestra piel.
Biológicamente, la sequedad de la piel y el enrojecimiento a causa de las bajas temperaturas se deben a la poca producción de grasa, que lubrican la capa más externa de la piel. Betty Sandoval, médico dermatóloga de Clínica Internacional, comenta que la epidermis muestra los efectos ante una sobreexposición al frío con una piel seca. “Con el frío, la producción de grasa disminuye y eso genera una piel áspera, pálida y deshidratada”, comenta.
Entre las recomendaciones para combatir efectos en la piel del frío, la especialista afirma que el uso de cremas hidratantes debe ser primordial, otros consejos para mantener una piel hidratada durante invierno son:
* La limpieza con jabones suaves es fundamental para editar dañar las capas de la piel.
* Al ducharse, evitar el agua demasiado caliente, para no dilatar los vasos capilares.
Además, Sandoval aconseja no olvidarse de usar protector solar incluso en invierno, pues los rayos ultravioletas continúan su ingreso a través de la capa de ozono.
La alimentación es un factor importante para combatir la sequedad ocasionada por las bajas temperaturas. La nutricionista Sara Abu Sabbah explica que si bien el agua es el principal hidratante del cuerpo, la piel necesita otros nutrientes que pueden ser adquiridos por el consumo diario de algunos alimentos.
Omega 3: Este nutriente es obtenido principalmente a través del consumo de pescado y las algas marinas. El sacha inchi, un grano andino de gran popularidad en los países altoandinos, también otorga altos valores de Omega 3.
Vitamina A: De origen animal y vegetal, este es otro de los nutrientes más importantes para combatir los efectos del frío en nuestra piel. “La obtenemos del tomate, zanahoria, sapote (fruto amazónico), zapallo macre, mandarinas y naranjas”, comenta.
Vitamina C: Este nutriente es ideal para la formación de colágeno. “No solo lo encontraremos en los frutos cítricos como la naranja y el limón, sino también en alimentos como la guayaba, que hay que motivar más su consumo. La papaya y el mango son alternativas no cítricas con alto contenido de vitamina C”, explica Abu Sabbah.
En cuanto a los líquidos, la especialista recomienda el consumo diario de 6 a 8 vasos, preferentemente de agua.









