Niños expuestos a violencia envejecen mas rápido

El incremento de la violencia infantil en todos los niveles sociales y económicos es alarmante y preocupa de manera creciente al conjunto de la sociedad y a la profesión médica por sus potenciales consecuencias a lo largo de la vida.

La exposición de los niños a la violencia daña su ADN, lo que ocasiona un desgate genético similar al que llega con el envejecimiento, afirman investigadores norteamericanos.

De hecho, los científicos aseguran que un niño que sufre o ha sido testigo de violencia de manera habitual puede llegar a tener hasta 10 años más, en términos biológicos, de los que señala su partida de nacimiento.

El estudio de la Universidad de Duke (EE UU), que publica la revista Molecular Psychiatry, analizó los telómeros de los niños, secuencias especiales del ADN que muestran el envejecimiento biológico del organismo.

De modo natural y con el paso de los años, los telómeros se van acortando hasta que llega un momento en que ya no pueden proteger a los cromosomas. Eso provoca la muerte de la célula.

Los investigadores descubrieron que en los niños que habían sufrido violencia los telómeros tenían menor longitud que en los que habían temido una infancia normal, sin presencia de acontecimientos violentos.

Es más, vieron que cuantos más tipos de violencia habían sufrido los niños (entre los 5 y los 10 años) más rápido se había acortado la longitud de los telómeros.

Según el estudio de Duke, los niños que han sufrido maltrato físico o han sido testigos frecuentes de actos violentos viven aceleradamente un proceso biológico que suma a su organismo casi el doble de años.

Dato: Según un estudio del año 2012 elaborado por la UNICEF en el Perú, arrojo que
los golpes y castigos físicos fueron utilizadas como una forma de corrección a sus hijos en el 32,7% de las madres encuestadas, siendo este porcentaje mayor en madres sin educación (47,7%), en el quintil inferior de riqueza (45,6%), en el área rural (42,7%), en la selva (50,1%) y en los departamentos de Amazonas (58%) y Huánuco (56,8%). Estos datos resaltan que la mayor incidencia de violencia infantil se produce en lugares de gran pobreza, exclusión social y bajo nivel educativo. Esta encuesta revela, igualmente, que el 61,1% de las mujeres entrevistadas fueron golpeadas por sus padres.

Respecto a este tema, la autora principal, la PhD Katie McLaughlin de la Universidad de Washington, señala que mientras en la violencia infantil en una edad temprana (abuso físico, emocional o sexual) está vinculada a un envejecimiento biológico acelerado, los niños expuestos a las dificultades de la vida como la pobreza y la inseguridad alimentaria muestran retraso en su desarrollo biológico.

Este hallazgo se concluyó luego de un experimento en 247 niños entre los 8 a 16 años. “Estos hallazgos indican que el envejecimiento acelerado después de la exposición a la violencia en una edad temprana ya se puede detectar en niños de hasta 8 años”, precisó McLaughlin.

El envejecimiento biológico acelerado asociado a la violencia infantil está relacionado al envejecimiento epigenético (de los genes del ADN). Esto por el aumento de los síntomas de la depresión. En conclusión, esa violencia “se mete debajo de la piel”, según la autora, y desarrolla complicaciones a la salud humana posteriores.

Como se ve, según los expertos, ello explicaría por qué las personas que en su niñez han sufrido episodios de violencia envejecen más deprisa.

Pero hay otra consecuencia relacionada directamente con la exposición a situaciones de violencia en los niños y es que según los especialistas también contribuye al envejecimiento genético, esta es la depresión, del cual hablaremos en otro articulo.

Fuente: Internet

Click aquí: “La ausencia de los padres y los conflictos familiares dañan la arquitectura cerebral del niño”.
Click aquí para ver el vídeo: “Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes – Vida sin Violencia”.

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