La ausencia de los padres y los conflictos familiares dañan la arquitectura cerebral del niño

La ausencia de un ser querido de manera temprana puede deberse a un accidente o porque los padres necesitan trabajar por necesidades económicas y dejan en cuidado al niño a terceras personas. La atención de los padres es irreemplazable “porque luego ellos (los niños) crecen y cuando los padres quieren acercarse ya no es el tiempo. No es lo mismo”.

Por desgracia hablar de abandono emocional nunca cae en saco roto, mucho más si en el fondo del debate se encuentra un niño. Cuando un niño sufre abandono emocional lo que realmente tiene es una falta inconmensurable de respuesta a las necesidades emocionales que puede crearle, en casos extremos, un gran déficit a nivel psicológico y, por extensión, a nivel de salud física.

El diccionario de la Real Academia Española de la lengua define abandono, en su primera acepción, como aquel acto que implica ‘dejar, desamparar a alguien o algo’. En el momento en el que un niño sufre abandono emocional, lo que experimenta es esa sensación de desamparo que los padres tratan de suplir cubriendo sus necesidades materiales, en algunas ocasiones.

¿Cómo afecta en la estructura cerebral la ausencia de los padres en los niños?

Las experiencias señaladas originan impactos negativos en el sistema límbico del menor, “el cual está relacionado con nuestras emociones. Les causa “estrés” el cual afecta básicamente la zona del hipocampo y el área frontal de nuestro cerebro”, sostiene Tuñoque.

Entre las repercusiones que originan la ausencia de los padres y un estado de estrés durante la primera infancia encontramos la formación de niños emocionalmente inseguros, inmaduros, con tendencia a deprimirse, muy sensibles, solitarios, tristes, y con propensión al aislamiento.

Dichas consecuencias emocionales se pueden arrastrar hasta la etapa adulta, dice Tuñoque, porque durante los primeros años de vida damos cimiento al posterior desarrollo de personalidad.

Ante ello, para poder cimentar una personalidad adulta, emocionalmente madura y estable, es necesaria una relación cercana con los padres para que el menor pueda elaborar herramientas adecuadas para poder afrontar las dificultades que la vida nos trae, finaliza la psicoterapeuta.

El estrés infantil puede ser originado por el abandono, ausencia de los padres o también por la vivencia de alguna violencia en el hogar con los demás miembros de familia, lo cual desencadena un comportamiento agresivo o melancólico en los niños y les será mas difícil entablar relaciones familiares y amicales.

Algunas consecuencias del abandono emocional en un niño

Las consecuencias que pueden derivarse del abandono emocional pueden, también, hacerse mayores en el caso de un niño. De hecho, la experiencia que puede sufrir provoca que el daño psicológico y afectivo que recibe marque, probablemente, de una manera negativa el resto de su vida.

Vamos a ver algunas de estas posibles consecuencias a continuación:

  • Dificultades en la escuela: este es el segundo hábitat en el que el niño crece, por lo que si su estado anímico no es el adecuado fuera del mismo tampoco lo será en él. Todas las repercusiones negativas podrán verse reflejadas en sus actividades en la escuela y en su día a día con el estudio y las relaciones con otros niños.
  • Trastornos de alimentación: normalmente, cuando nos encontramos anímicamente mal influye directamente en nuestros hábitos alimenticios. El abandono emocional provoca la posibilidad de impactar directamente en la salud en forma de trastornos de esta índole que podrían necesitar terapia psicológica.
  • Problemas de autoestima: quizá sea uno de los puntos más fuertes para tener en cuenta. Si bien es cierto que no siempre es así, la autoestima de un niño que sufre abandono emocional tiende a bajar progresivamente. Esto, además, puede repercutir en el desarrollo de su personalidad, pudiendo exteriorizarse en términos de codependencia, violencia o, incluso, depresiones posteriores.
  • Depresiones y ansiedad: el daño emocional creado puede ser bastante severo para la etapa adulta de un niño. La falta de seguridad o confianza en sí mismo puede llevarle a sufrir depresiones y estados de ansiedad que le dificulten su vida diaria y las relaciones interpersonales que pueda llegar a tener.
  • Reflejo familiar negativo: cuando el abandono emocional ha impactado negativamente en un niño la probabilidad de esa falta de afecto en un futuro familiar propio es mayor. Muchas veces los padres que no se preocupan por la salud emocional de sus hijos es porque tampoco lo recibieron de sus padres.

Cualquier niño puede sufrir abandono emocional sea por el hecho de que los padres tengan que trabajar o por una separación. Es recomendable tratar cualquier indicio de abandono emocional con un especialista que pudiera ayudar a redirigir la situación y solucionar las carencias afectivas.

Fuente: Internet

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