La relación entre la alimentación y el cáncer

Bajo el término cáncer, se engloban más de 200 enfermedades diferentes que tienen en común el crecimiento descontrolado de células en el organismo.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que en todo el mundo hubo 18.1 millones de nuevos casos de cáncer y 9.6 millones de muertes por esta enfermedad en el 2018.

¿Qué relación hay entre la alimentación y el cáncer?

La alimentación es uno de los factores a tener en cuenta para prevenir el cáncer, por lo tanto, tener una dieta equilibrada es importante dentro de un estilo de vida saludable si queremos evitar sufrir un tumor maligno.

La alimentación está relacionada enormemente con nuestra salud presente y futura. Eso no significa que las enfermedades oncológicas se puedan llegar a prevenir a través de una dieta específica, o que si hemos desarrollado algún tipo de tumor la causa sea nuestra manera de comer.

Es difícil relacionar el consumo de un alimento natural con la enfermedad, pero hay que reconocer que en los alimentos se pueden encontrar contaminantes que sí están reconocidos como cancerígenos. Estas sustancias cancerígenas que podemos encontrar en la comida son principalmente:

  • Aflatoxinas: Producidas por hongos en el maíz y los frutos secos. Hay una elevada evidencia de su relación con el riesgo de cáncer de hígado.
  • Dioxinas y PCB (bifenilos policlorados): se pueden encontrar en grasas animales (hígado de animales), lácteos y pescados.
  • Benzopireno: Se trata de un hidrocarburo aromático policíclico que se forma cuando se tuestan en exceso o se queman alimentos ricos en grasa o proteínas.
  • Arsénico: presente en el agua corriente y aguas de riego. Hay una elevada evidencia de que aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón.
  • Algunas nitrosaminas: se pueden formar a partir de los nitritos y nitratos que se utilizan como aditivos en carnes y embutidos.
  • Algunas hormonas esteroideas: estrógenos, andrógenos y progesterona.

Una correcta alimentación es vital frente al cáncer. No es coincidencia que los cánceres que afectan más población en el Perú tienen que ver en gran medida con la forma como uno se alimenta. Hablamos de los tipos de cáncer vinculados al estómago, a la mama, la próstata, el colon, el hígado, entre otros, según el Sistema de Vigilancia Epidemiológica del Perú.

El cáncer de colon y recto es otra de las enfermedades oncológicas más comunes tanto en mujeres como en hombres.

El alcohol es probablemente la sustancia más cancerígena que estamos consumiendo de manera habitual. El etanol y el acetaldehído presentes en las bebidas alcohólicas son cancerígenos. Hay una elevada evidencia científica de que el consumo de alcohol incrementa el riesgo de padecer cáncer de mama, intestino, hígado, cavidad oral, faringe y laringe.

La organización World Cancer Research Fund ha elaborado un informe a nivel mundial sobre la evidencia científica en alimentación, nutrición y actividad física para su prevención. La segunda versión actualizada de este informe es del año 2007. Gracias a éste podemos ver de una manera sencilla y resumida qué hay de cierto entre el consumo de los alimentos y los diferentes tipos de tumores malignos. Como por ejemplo, cuáles son los alimentos que previenen el cáncer.

El consumo de antioxidantes y cáncer también se encuentra a la orden del día cuando una persona busca cómo prevenir esta enfermedad. Estas sustancias deben consumirse diariamente a través de los alimentos. Los complejos vitamínicos y minerales no han demostrado ningún efecto positivo en la prevención de tumores. En algunos ensayos incluso se ha visto que pueden tener un efecto perjudicial.

Alimentos para combatir un tumor maligno

Una de las dietas que se ha propagado más es la de realizar una dieta cetogénica, es decir, sin azúcares o hidratos de carbono. Las células del cuerpo se alimentan de glucosa, es decir, una molécula simple de azúcar. Las células tumorales crecen y se reproducen rápidamente con lo que se pretende cortarles su alimento principal, el azúcar.

¿Comemos para alimentar al tumor o a la persona? El problema de este tipo de dietas es que afecta negativamente a todas las células del organismo provocando un estado de malnutrición y pudiendo menguar la masa muscular del cuerpo. Esta situación debilita físicamente a la persona que tendrá más dificultad a la hora de afrontar la enfermedad y los tratamientos. No solamente no está demostrada su eficacia sino que estudios recientes han demostrado que ciertos tipos de células tumorales mamarias podrían alimentarse a partir de grasa.

Igual que la dieta cetogénica hay muchas otras dietas anticáncer de moda para prevenir o curar el cáncer y muchos mitos alrededor de la alimentación adecuada para esta enfermedad.

Una de las características más comunes de los enfermos oncológicos es la caquexia cancerosa o extrema delgadez. Uno de los principales objetivos del tratamiento nutricional es mantener a la persona bien alimentada y con un buen estado físico.

La obesidad puede esconder y dificultar la detección de la caquexia cancerosa y estados de desnutrición. Además, el cálculo de la dosis de quimioterapia que necesita el paciente tiene en cuenta el peso de la persona, esto significa que la obesidad puede conllevar a errores de cálculo que aumenten la toxicidad del tratamiento.

El enfermo que tiene sobrepeso u obesidad debe corregir sus hábitos alimentarios y el exceso de peso corporal será fundamental en su tratamiento.

No olvides que cuidarse cuando se padece una enfermedad oncológica no solamente implica comer bien. La actividad física en mujeres con cáncer de mama se asocia a una reducción del 34% de la mortalidad y una reducción del 24% de que se vuelva a desarrollar el tumor.

Actualmente podemos afirmar y celebrar que más de la mitad de los cánceres terminan curándose.

La relación entre la alimentación y las enfermedades oncológicas según se concluye en el tercer informe de expertos del American Institute for Cancer Research y la World Cancer Research Fund International, no solamente está presente en la prevención del cáncer sino en un soporte durante su tratamiento. Si necesitas ayuda para personalizar tu dieta a tu situación particular no dudes en ponerte en manos de dietistas y/o nutricionistas.

En nuestro país, se necesitan más profesionales capacitados para apoyar a una persona a enfrentar todas las aristas en la lucha contra el cáncer, entre ellas, la alimentación saludable y su reinserción en la sociedad luego de su curación.

Fuente: Internet

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