Convivir más de 8 horas al día con las mismas personas puede ser tan divertido o estresante como tú decidas. No se trata de estar de acuerdo con todos ni de crear conexiones emocionales con cada compañero. Mucho menos de buscar aprobación.
En tu trabajo compartes horas con distintos tipos de personas: introvertidas, sociables o indiferentes; risueñas o serias; individualistas hasta el tuétano o solidarias hasta la médula… la lista es extensa.
La mayor parte del tiempo la pasas dentro de esa organización a la que entregas tu esfuerzo y dedicación.
Y no es un secreto que la calidad del clima laboral y la relación con tu equipo influyen directamente en tu motivación y disposición para cumplir tus tareas. Puede ser un tema difícil de manejar, pero cuando logras hacerlo bien, el beneficio se extiende tanto a tu desarrollo personal como al éxito de toda la empresa.
Por eso, no con todos congenias igual. Hay compañeros y jefes con quienes las conversaciones fluyen, y otros con quienes simplemente no se dan.
Las condiciones internas de una empresa y su capacidad para gestionar la satisfacción y el talento de su equipo son lo que marcan la diferencia. Un buen clima laboral y una planificación efectiva se reflejan en tu cumplimiento, productividad y competitividad dentro del mercado.
Tú también construyes el ambiente laboral. Este se inicia desde los líderes y el equipo de recursos humanos, pero se fortalece gracias a los colaboradores, mandos intermedios y cada persona que aporta lo mejor de sí para que el entorno mejore cada día.
Consejos para mantener relaciones laborales productivas y sanas
- Sé un espejo: Quien realmente sabe conversar te demuestra que te escucha, que no está pensando en otra cosa o revisando su celular. Refleja lo que le estás expresando, y tú puedes hacer lo mismo. Parafrasea lo que la otra persona dice, sin juzgar ni querer dar el consejo perfecto. Solo traduce con tus propias palabras lo que acabas de escuchar. Es un primer paso hacia una conversación auténtica.
- Lleva una buena relación con tu jefe: Tener una mala relación con tu jefe puede volverse una de las experiencias más estresantes y desgastantes en tu vida laboral. No se trata solo de empatía, sino de actuar con inteligencia. Evalúa tu desempeño, deja a un lado las emociones innecesarias, y busca una convivencia que funcione.
- Sé curioso, no chismoso: La línea entre ambos es delgadísima, pero lo que la define es tu intención. Haz preguntas con interés genuino: ¿Qué piensas de tal o cual tema?, ¿Y tu pasatiempo favorito es…?, ¿Cómo te fue en el concierto de la semana pasada?, ¿Cómo vas con tu banda de rock?
- Comunicación fluida y sincera: Anteriormente hemos mencionado la gran importancia que tiene la comunicación dentro de las organizaciones, con el fin de alcanzar las metas y aumentar la productividad. De igual forma, esta herramienta es fundamental para que las relaciones y el clima funcionen de forma adecuada. Es conveniente no hablar de los compañeros detrás de ellos y no hacer comentarios negativos porque el trabajo se puede convertir en un serio problema.
- Debes ser siempre directo en lo que se refiere a la comunicación con los demás: Ahora bien, cuando tengas tiempo libre, evita los temas laborales. Es importante que aprendas a desconectarte de la rutina y fortalezcas las relaciones que no estén dentro de este ámbito.
- No culpes a otras personas: Muchas veces no tienes la responsabilidad de los errores o problemas que comete la empresa en su conjunto, y señalar directamente a terceros no es tu tarea. Sin necesidad de acusar a nadie, puedes deslindar tu responsabilidad en el asunto. No olvides que todos son humanos y que todos se equivocan. Por eso, evita hablar mal de alguien. Lo más recomendable es asumir tu papel en la situación y brindar ayuda a quien lo necesite.
- Comparte el éxito: Cuando tus compañeros y amigos logran metas que tú también deseabas o triunfan en un proyecto, no te sientas mal ni celoso. Al contrario, alégrate sinceramente por ellos y aprende de sus logros, para aplicar sus estrategias por cuenta propia. Si valoras de forma auténtica y positiva el trabajo de los demás, el clima y las relaciones laborales se fortalecen. Además, demostrarás el compañerismo y el interés del equipo por alcanzar el éxito común, sin rivalidades ni malos entendidos.
- Ten y demuestra una actitud positiva: Puede sonar repetitivo, pero la forma en que enfrentas tu jornada laboral cada día es clave para que las relaciones funcionen. Procura dejar los problemas personales en casa y no los arrastres al trabajo. Si muestras interés y amabilidad hacia los demás, facilitarás el acercamiento entre personas y mejorarás el ambiente. Estar alegre y generar buenas conversaciones y tratos hará que tu día a día en la organización sea mucho mejor.
- Ayuda y permítelo: Hay momentos en los que la opinión o el apoyo de alguien más son fundamentales. Es entonces cuando notas el valor de las buenas relaciones y su impacto en el desarrollo óptimo del trabajo.
- Muéstrate disponible con el objetivo de ayudar a los demás: Así, ellos también estarán dispuestos a apoyarte cuando más lo necesites. El trabajo en equipo siempre supera al individual si lo que buscas es alcanzar metas, avanzar cada día y construir un entorno de confianza y respeto.
- No uses los diálogos «políticamente correctos» de siempre: Encontrarás así una nueva forma de mejorar la convivencia.
De acuerdo con OCCMundial, una plataforma de búsqueda de empleo, una encuesta realizada a más de 1,500 profesionales indica que el ambiente laboral es uno de los factores más importantes para lograr el bienestar en el trabajo. Y cuando presenta problemas, sus efectos pueden llegar aún más lejos y afectar también tu vida personal.
Fuente: Internet
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