Obesidad puede deberse a los microbios en el intestino

A los tipos de bacterias que conforman la flora bacteriana intestinal se les denomina microbiota y por lo general pertenecen a tres grandes familias: Firmicutes en un 90 %, Bacteroides y Actinobacterias.

Una investigación ha observado que las personas obesas tienen una composición de la microbiota distinta a los no obesos, la cual podría determinar una mayor o menor capacidad de extracción de energía desde los alimentos, así como determinar una mayor o menor tendencia a depositar energía en el tejido adiposo.

Las bacterias transforman nutrientes complejos como la fibra dietética en azúcares simples y ácidos grasos de cadena corta, estos productos de la fermentación bacteriana son transportados al hígado para ser almacenados en el tejido adiposo. Las personas obesas con cambios en la microbiota tienen una mejor capacidad de extraer energía de las fuentes dietéticas de fibra y un aumento en la capacidad de almacenamiento de energía. Por otro lado, la microbiota del obeso puede influir en la inflamación crónica asociada a la diabetes.

Se debe fortalecer la microbiota pero sobre todo cuidarla, esta cumple un rol importante en el sistema de defensa, una flora bacteriana saludable reduce de manera importante la posibilidad de desarrollar infecciones intestinales e incluso respiratorias.

El uso de antibióticos debe ser indicado por el médico y se debe cumplir con el tratamiento. Interrumpirlo, automedicarse o cambiar de antibiótico sin coordinar con el médico, afecta negativamente la recuperación de la flora bacteriana intestinal.

El cuerpo humano alberga cien trillones de microorganismos, 10 veces más que el total de las células del cuerpo humano, son las bacterias de la familia Firmicutes las que deben prevalecer (en el obeso la Bacteroides son mayoritarias), entre ellas, las conocidas como bifidobacterias y lactobacilus presentes en el yogurt.

Consumir un vaso pequeño de yogurt natural al menos unas 3 veces por semana ayuda a modular las bacterias intestinales, y si ha pasado por un tratamiento con antibióticos, es mejor consumir uno diario.

Otra manera es consumir prebióticos, alimentos cuyos componentes sirven a su vez de alimento para las bacterias benéficas. El yacón, la alcachofa, espárragos, menestras, plátano, ajo son alimentos fuente de prebiótico, incluirlos con frecuencia en la dieta es recomendable.

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