El aumento de niños con problemas por la exposición nocturna a las pantallas es un problema global: en España, el hospital Vitas Nisa Rey Don Jaime admitió que las consultas infantiles han aumentado en un 22% en los últimos cinco años, debido al «insomnio tecnológico».
«No solo se duerme menos debido a las pantallas, también hay más despertares en la noche, algunos son imperceptibles, pero generan un sueño más liviano. Todo esto cambia la arquitectura del sueño. Y el sueño REM, que es cuando se sueña, en el que creamos memorias, se da de manera superficial», advierte el doctor Pablo Brockmann, somnólogo del Centro del Sueño de la Red de Salud UC Christus.
Hipertensión arterial y obesidad también están relacionados con un mal dormir, dicen los especialistas. «Las luces de cualquier pantalla tienen la misma intencionalidad lumínica que el día. Al recibir estímulo de luz día, el cerebro hace algunas cosas, y en la oscuridad tiene otras funciones. Entonces, cuando mantienes un estímulo lumínico, el cerebro no sabe qué hacer y se altera una serie de funciones, y eso se traduce en manifestaciones de disfunciones de la regulación metabólica y endrocrinológica», dice la doctora Paredes.
El doctor Brockmann reconoce que es difícil limitar el uso de pantallas, sobre todo entre los adolescentes. Por eso recuerda que algunos teléfonos, como el iPhone, tienen un modo para que la luz se vuelva más cálida y evite interferir tanto en la calidad del sueño.
Buscando otra solución, Google —en su conferencia para desarrolladores— una nueva función para celulares (llamada Wind Down Mode, que funcionará en el próximo sistema operativo Android), que detecta hábitos de sueño y cambia la pantalla a blanco y negro cuando se acerca la hora de dormir.
La Asociación Americana de Pediatría creó una serie de pautas y recomendaciones para evitar problemas en niños y adolescentes. Entre ellas, incluye limitar los horarios de uso de pantallas; crear espacios del día en los que las tecnologías no estén presentes; evitar utilizar a la televisión y otros dispositivos como «chupetes emocionales» para los niños; y compartir los momentos en línea de los niños.









