Las tensiones que nos ocurren en la vida cotidiana pueden ocasionar síntomas emocionales como el mal humor, ansiedad, insomnio, incluso la depresión, a ello se suma a caída del cabello, que suele afectar la autoestima de una persona.
Nuestro cabello tiene una vida de entre 2 a 6 años, dependiendo de la edad, el estado de salud y alimentación de cada individuo. Cuando hay caída natural de pelo, el folículo piloso regenera un nuevo cabello iniciándose nuevamente la fase de crecimiento. Se estima que en el cuero cabelludo existen unos 350 folículos por cm2, unos 500 en la barba y unos 65 a 80 en axilas, pubis y extremidades.
La caída del cabello relacionada al estrés y comportamiento nervioso, tiene como principal manifestación que el pelo cae de forma general y no localizada como ocurre en otros tipos de pérdida de pelo.
Esta caída generalizada produce una clara disminución en el tamaño de la melena y una difusa pérdida de cabello. En muchos casos, cuando se recupera la estabilidad emocional, el cabello puede volver a recuperarse con la misma vitalidad y fuerza que tenía antes. Esto significa que debemos tener despejada nuestra mente para aliviar la alopecia.
La caída de cabello por situaciones emocionales o estrés produce que el conjunto de hormonas generadas en estos estados repercutan agresivamente sobre los folículos pilosos.
Es necesario tener un tratamiento a solucionar causas emocionales que repercuten en el cabello y revertir estas consecuencias visibles.









