El intestino humano puede albergar cien billones de microorganismos, sobre todo bacterias, pero también hongos aunque en menos proporción, pero ahora un nuevo estudio constata que la especie «Mucor racemosus» puede ser útil como biomarcador de riesgo cardiovascular.

Esta es la principal conclusión de un estudio recientemente publicado en la revista Beneficial Microbes y liderado por científicos españoles del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN), del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV) y del Instituto de Investigación Biomédica de Gerona Doctor Josep Trueta (IdIBGi).

«Lo que vimos es que los individuos obesos metabólicamente sanos tenían un perfil de hongos muy parecido a los sujetos delgados, mientras que los obesos con riesgo cardiovascular incrementado albergaban un perfil de hongos completamente distinto», resume Fernández-Real.

En concreto, los científicos vieron que la especie «Mucor racemosus» puede ser un biomarcador relevante de riesgo cardiovascular, lo que refuerza, según Fernández-Real, la posibilidad de que la manipulación de la micobiota intestinal puede ser útil en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

El objetivo sería manipular esa micobiota bien con fármacos, bien con hongos que produjeran, en este caso, esta sustancia, «lo cual abogaría por un papel potencialmente beneficioso del uso de este hongo como probiótico en la prevención de riesgos cardiovasculares».

Además, los investigadores constataron que cuando los sujetos pierden peso, este tipo específico de hongo (Mucor racemosus) aumenta en abundancia, lo que también abre la puerta al tratamiento de la obesidad mediante la manipulación de este microorganismo.

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