Se llama afasia progresiva primaria (APP), y científicos dijeron que están buscando mejores formas de diagnosticar ese padecimiento poco conocido. Eso va a ayudar a personas cuyos pensamientos son lúcidos pero que no pueden expresarlos para recibir la atención adecuada.
«Estoy usando un aparato para hablar contigo», dijo Robert Voogt, de Virginia Beach, Virginia, por medio de una grabación en un dispositivo del tamaño de un celular durante una reunión de la Asociación Estadounidense para el Progreso de la Ciencia.
La APP no fue identificada como un trastorno separado sino hasta la década de 1980 y no existe un conteo preciso. Familiares pudieran ni siquiera buscar atención médica, porque presumen que el problema creciente de su ser querido para hablar es simplemente debido a demencia por envejecimiento, dijo la doctora Argye Elizabeth Hillis, de la Universidad Johns Hopkins.
«Nadie está hablando con ellos, nadie está interactuando con ellos. Es muy triste», dijo la doctora Margaret Rogers, de la American Speech-Language-Hearing Association. Pero «ellos pueden lidiar con sus propias finanzas, pueden manejar, pueden apreciar música. Pueden hacer aún muchas cosas».
El lenguaje y el habla son enormemente complejos. Simplemente hablar requiere activar 100 músculos entre los pulmones y los labios para producir al menos 14 sonidos diferentes por segundo, dijo el doctor Joseph Duffy, de la Mayo Clinic.
La terapia usual de lenguaje involucra que los pacientes relacionen imágenes con la palabra correcta, para mantener las conexiones cerebrales lo más activas posibles. Ahora, el equipo de Hillis está probando si un tipo de estimulación cerebral que envía señales eléctricas a través del cráneo puede incrementar los efectos de ese tratamiento.
A los enfermos les fue mejor durante unos dos meses a la hora de recordar palabras tras recibir el estímulo eléctrico que cuando recibieron falsos estímulos junto con su terapia regular, reportó Hillis.
Los pacientes pudieron nombrar mejor los objetos que no habían practicado, y escaneos cerebrales mostraron mejor conectividad en la región afectada.









