Un infarto cerebral puede ocurrir de manera inesperada y corren más riesgo de sufrirlo quienes padecen de hipertensión, diabetes, aquellos que no realizan actividad físicactora Rosa Ecos, neuróloga del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas (INCN).

El paciente debe recibir un tratamiento trombolítico, que consiste en un procedimiento específico, endovenoso, que destruye el coágulo o placa de grasa que cierra la arteria e impide la circulación de la sangre en el tejido cerebral directamente comprometido.

“Este método de atención permite que la sangre fluya por la arteria otra vez, y con ello disminuya el impacto de la enfermedad cerebrovascular. La persona queda bien, sin riesgo de discapacidad”, dijo la especialista a la Agencia Andina.

También es un factor de riesgo la edad, pues a partir de los 60 años la posibilidad es mayor. “A más edad el peligro aumenta y si se asocia con los otros factores, es mayor aún”, indicó la neuróloga.

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