Repercusiones del uso de los dispositivos móviles por niños y adolescentes

Según los profesionales en el campo de la salud, los altos índices de consumo de aparatos tecnológicos y sus contenidos expuestos en los portales de internet y redes sociales, tienden a generar cambios negativos dentro de la comunidad infantil y juvenil.

Desempeñarse en algún deporte, relacionarse con sus amigos y familiares, practicar algún instrumento musical, hacer labores académicas o desarrollar sus competencias en lectura, son actividades que podrían hacer sus hijos en cuatro horas al día, las mismas cuatro horas que permanecen conectados a dispositivos móviles.

Es cuestionable el hecho de que los niños y jovenes dependan tanto del uso de internet y de los contenidos con los que interactúan.

Estos hábitos a tan temprana edad, evidencian una alta vulnerabilidad de recibir información perjudicial para su seguridad e integridad y un mal uso de su tiempo libre, ya que lo dedican a navegar.

Desde el año 2013, Bélgica emitió una ley blindada por su ministerio de salud, sobre la prohibición de la venta de celulares para niños menores de 13 años, regido por un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) 2011, donde argumentan que la radiación que emiten los celulares puede ser cancerígena.

Y en Francia, se puso en vigencia la ley que prohíbe el uso del celular en menores de 15 años durante la jornada escolar. La ley se había debatido desde el año 2010 por catalogar que el uso de dispositivos móviles por parte de los niños, puede ser perjudicial para su salud.

Los adolescentes que pasan más tiempo enganchados al móvil son “notablemente” más infelices que los que invierten más tiempo en otras actividades, como el deporte o la lectura, según un estudio publicado en la revista especializada Emotion.

Aspectos en los que repercute el uso de los dispositivos móviles en los niños y jóvenes

En las salud física y mental: El sedentarismo y las malas posturas que causa el pasar muchas horas conectados a internet contribuyen al sobrepeso y la obesidad infantil por la baja actividad física. Asimismo, la luz de las pantallas o celulares puede causar fatiga visual, por lo que se aconseja que los niños y jóvenes no permanezcan de manera prolongada frente a los computadores, celulares o tablets.
También puede verse afectada la capacidad de aprendizaje cuando el niño accede a aparatos de tecnología desde muy temprana edad. Como se presentó en una estudiante de 16 años, que denotaba falta de atención en el colegio, falta de interacción con sus padres y amistades de su misma edad y poco interés en actividades de recreación que antes practicaba con frecuencia, llevándola al aislamiento total de sus tareas frecuentes.

En las habilidades sociales: Por ello, no es recomendable que desde antes de los 5 años, que es la edad cuando el ser humano desarrolla sus habilidades sociales y comunicativas, utilicen estos dispositivos. Pues el uso indiscriminado de estas tecnologías limitan la posibilidad de interacción social.

Tanto en niños y jóvenes, el uso excesivo de dispositivos móviles, afecta el sueño, sobre todo cuando se usan las pantallas en horas de la noche, puede causar insomnio del que se deriva la falta de atención, pérdida de memoria y cambios en el estado de ánimo.

Problemas mentales: La exposición de manera consecutiva y no supervisada frente al internet, también puede afectar la salud mental, por el contenido que se observa en redes sociales, temáticas con mensajes que pueden ser perjudiciales para su desarrollo. Además, el síntoma de la dependencia de su uso, genera trastornos de ansiedad o depresión

El niño no soporta que le retiren, por ejemplo, el celular, porque eso significa para él desconectarse y cuando se genera esta ansiedad, comienzan a tener cambios, lloran o presentan reacciones agresivas, en lo que se le puede llamar una conducta adicta del uso de las redes sociales.

Estos casos de dependencia a la red, los ha identificado la institución Sima, en donde han detectado que los niños más pequeños, presentan mayor dependencia por los juegos, debido a que los padres de familia les brindan sus celulares para que accedan a ellos, considerándolos una actividad positiva para su distracción.

Se presentan estos casos también por la cultura del prestigio que se ven en niños y jóvenes, es decir por obtener aparatos tecnológicos y usarlos para conectarse a las redes sociales, las cuales cumplen la función como una especie de prótesis imaginaria haciéndolos sentirse reconocidos porque tienen muchos “amigos” en redes y porque reciben muchos “me gusta” y eso les da la sensación que están acompañados.

¿Qué deben hacer los padres ante el uso de dispositivos móviles por parte de los niños y jóvenes?

Los psicólogos recomiendan para su prevención moderar el tiempo de exposición y conexión a internet. Por ejemplo: no brindarles desde temprana edad celulares, tablets o portátiles, La edad apropiada es a partir de los 16 años, aunque usted no lo crea.

También aconseja vigilar constantemente las acciones que realizan en internet y promover actividades recreativas en casa. “organizar situaciones comop reuniones, fiestas en donde los niños y adolescentes jueguen con otros, que tengan espacios de encuentro, de actividades que les permitan desarrollar temas artísticos y lúdicos.

Además, cuando el problema de adicción se intensifica los padres de familia deben conversar con el menor y hacerle ver la situación para plantear acuerdos para su bienestar y recurrir a orientaciones psicológicas.

Se debe ayudarles a organizar sus tiempos y sus intereses en otras actividades, junto con sus padres y/o amigos e ir regulando de manera gradual el uso de los aparatos. En algunos casos el fenómeno es tan complejo que requiere de apoyo psiquiátrico para medicación para el tema de la ansiedad.

La investigación  “Monitoring the Future” fue una encuesta representativa de más de un millón de jóvenes estadounidenses de entre 15 y 18 años.

En esta encuesta, se preguntaba a los jóvenes sobre la frecuencia de uso de sus teléfonos, tabletas y computadoras, así como preguntas sobre sus interacciones sociales y su nivel de felicidad general.

En promedio, encontraron que los adolescentes que pasaban más tiempo frente a los dispositivos de pantalla eran “notablemente” más infelices que aquellos que invirtieron más tiempo en actividades como deportes, lectura e interacción social cara a cara.

Sin embargo, la abstinencia total de la pantalla tampoco conduce a la felicidad, ya que los adolescentes más felices usaban soportes digitales un poco menos de una hora por día.

La clave del uso de los soportes digitales y la felicidad es el uso limitado y/o supervisado.

Entre sus conclusiones, los investigadores recomiendan a los jóvenes que en ningún caso se superen las dos horas de uso recreativo de soportes digitales y que aumenten la cantidad de tiempo que pasan viendo a sus amigos cara a cara y haciendo ejercicio, dos actividades relacionadas de manera confiable con una mayor felicidad.

Fuente: Internet

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