El mareo es un mal que se sufre con frecuencia al viajar, e incluye malestar, sudor frío, palidez, náuseas e incluso vómitos.
Lo puede padecer cualquiera, pero hay quienes son más susceptibles. Y puede ocurrir en cualquier medio de transporte: aviones, barcos, autos. Según los expertos, en los trayectos largos en autobús se marea un tercio de los pasajeros.
Existen fármacos antimareo, como la escopolamina, también conocida como hioscina. Este medicamento bloquea las señales procedentes del sistema vestibular.
Y después están los antihistamínicos, como la biodramina. Son comúnmente utilizados para tratar alergias pero pueden ayudar a controlar la náusea y el vómito.
Hay evidencias sólidas de que ambas opciones funcionan, aunque tienen el inconveniente de los efectos secundarios, el más frecuente la somnolencia.
Por otra parte, hay recomendaciones que pueden ayudar a prevenir el mareo del viajante:
1. Mirar a un punto estable en el horizonte, para sincronizar lo que capta la vista con lo que perciben los otros sentidos.
2. Mover la cabeza lo menos posible.
3. No leer, ya que esto aumenta el conflicto entre los sentidos.
4. Escuchar música, porque puede servir de distracción.
Luego está un simple ejercicio respiratorio, hay evidencias de que la llamada respiración controlada ayuda a prevenir el mareo por viajar.
Los estudios de laboratorio indican que esta técnica tiene una efectividad del 50% comparada con los medicamentos antimareo. Y lo bueno es que está libre de efectos secundarios.
La base es un acto reflejo que al vomitar te impide respirar, pero que también funciona a la inversa. Así que, si puedes controlar la respiración, podrás evitar vomitar, incluso la náusea.
La idea es concentrarte y controlar la respiración, para poder mantener un ritmo calmado, natural. No consiste en hiperventilar, ni en respirar más hondo de lo normal.
La mejor manera para entrenarte en ello es que busques una habitación vacía, te sientes en ella y que hagas series de entre 10 y 15 minutos.
Durante los cinco primeros minutos simplemente permanece sentado y vuélvete consciente de tu propia respiración.
Trata de identificar el ritmo más cómodo para respirar, ya que todo el mundo es diferente. Después, durante cinco o 10 minutos, céntrate en respirar con ese compás.
Si aplicas esto a una situación en la que crees que te podrías marear, debería funcionar como preventivo. Además siempre podrás combinar esto con otros remedios.









