¿Qué es y cómo actuar ante la realidad del suicidio?

De acuerdo al Instituto Nacional de Salud Mental (INSM), cada 22 minutos una persona en Lima intenta quitarse la vida, lo que nos indica que estamos ante un problema crítico en el país.

El psiquiatra Humberto Castillo explica que la principal causa de suicidio e intento de suicidio en el país es la depresión. Actualmente, un millón 700 mil personas sufren de depresión.

De este grupo, el 25% acude a recibir atención en un centro de salud, un 20% se da cuenta de que necesita atención, pero no hace nada al respecto. Y más de la mitad no advierte la enfermedad y no le presta atención.

De acuerdo al doctor Castillo, las personas con tendencias suicidas, principalmente causadas por la depresión, no advierte de su situación: “la mayoría no se da cuenta que es síntoma de depresión, de un trastorno de personalidad. Entonces no buscan ayuda en servicios de salud”.


Más de 800,000 personas se suicidan cada año, lo que representa una muerte cada 40 segundos. El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años. Fuente: Infografia OMS

Durante mucho tiempo, por tabú y prejuicio, ese gravísimo tema ha sido muy poco discutido por la opinión pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) está incentivando a los países a invertir más en políticas públicas dirigidas a concienciar a la población sobre los indicios de las personas que intentan matarse.

Acciones como capacitar al personal de salud para que puedan identificar casos en las diferentes especialidades, son parte de los esfuerzos que se tienen en cuenta en los planes de acción. Pero ¿que hay de los centros para la salud mental disponibles?

La realidad es que hay hospitales grandes pero la forma de atender la salud mental no es hospitales grandes en primer lugar y es por ello que la clave estratégica es atender en centros de salud especializados que estén más cerca de la comunidad.

Actualmente se cuenta con centros comunitarios especializados en salud mental: siete en Lima y 12 en el resto del país. Aunque esto no cubre la demanda, por ejemplo: se necesitan en promedio 30 centros y se espera implementar hasta 300 centros en todo el país.

En Lima, podemos acudir a los siguientes centros de salud mental comunitarios: Centro de Lima (hospital Honorio Delgado), Carabayllo, Puente Piedra (centro de salud Renato Castro La Mata), San Juan de Lurigancho (centro de salud Jaime Zubieta y centro de salud Zárate), Villa María del Triunfo (puesto de salud San Gabriel Alto) y en Ate Vitarte (centro Etel Bazán).

En Callao se encuentra el Centro regional de Apoyo Emocional y en el resto del país en Lambayeque, Moquegua, Huancavelica y La Libertad.

Señales que pueden identificar a un posible suicida

La mayoría de los suicidas son sociópatas , es decir, gente a quien le cuesta relacionarse, con pocos familiares o amigos reales. Son personas cerradas en sí mismas, con relaciones inestables, ya sea de pareja o de amistad, con dificultades para afrontar su día a día y problemas para afrontar las crisis , bien sean en su vida personal o en el trabajo, por ejemplo. Muy a menudo se trata de individuos que han intentado previamente quitarse la vida , como consecuencia de su falta de recursos para gestionar situaciones complicadas y que les lleva a no encontrar la solución a sus problemas.

A nivel psicológico, el perfil del suicida indica que puede tratarse de personas que hayan sufrido pérdida importantes , sobre todo de familiares o de personas cercanas, y que esto les haya causado un gran impacto. Estos individuos también pueden sufrir trastornos en su estado de ánimo y estar alegres un día pero tristes al siguiente. Los sujetos que planean suicidarse no acostumbran a tener demasiados planes de futuro , sobre todo a largo plazo, y suelen tener un carácter negativo y agrio.

A continuación te compartimos, con mayor detalle, las señales en que coinciden los especialistas, que pueden ayudar a identificar a un posible suicida y por lo mismo ayudar a salvarlo:

  • Comportamientos que denotan sufrimiento intenso: Pensamientos obsesivos, lamentos de que la vida no tiene sentido, desesperación, incapacidad de cambiar, falta de energía para hacer tareas básicas, mucho tiempo en la cama, dificultades para tomar decisiones que antes eran tomadas normalmente, pérdida de interés por actividades que antes eran placenteras. Frente a una persona con estas señales, platica en tono acogedor, mostrándote cercano y solidario, y búscale ayuda profesional. Estas señales coinciden con varios indicativos de depresión, una enfermedad cada vez más común y que exige una atención seria. No significan necesariamente una tendencia al suicidio, pero son señales de alerta que no deben ser desatendidas.
  • Cambios drásticos de humor: Es natural tener cambios de humor durante el día: puedes sentirte muy bien y de repente enojarte o entristecerte, como reacción a ciertos acontecimientos. Pero hay personas cuyas alteraciones de humor son extremas, impulsivas y frecuentes. Presta atención a los cambios repentinos y exagerados. En casos de emergencia, no dudes en llamar (al número de tu localidad) y solicitar ayuda. Estos cambios deben ser observados con atención también en los adolescentes. La adolescencia es un periodo en que las alteraciones del comportamiento son comunes y, precisamente por eso, su gravedad corre el riesgo de pasar desapercibida. Si el adolescente se encierra en su cuarto sin querer conversar con nadie y no sabe manifestar su sufrimiento con claridad, intenta oírlo sin juicios y muéstrate comprensivo y amigo. Si la comunicación fuera más complicada, busca ayuda especializada.
  • Acontecimientos impactantes o traumáticos: Hechos muy dolorosos, principalmente cuando son inesperados, pueden causar un gran impacto negativo: la muerte de una persona querida, la pérdida del trabajo importante y bien remunerado, una enfermedad grave, casos de bullying intenso, todo eso puede ser un detonante para el suicidio. Cuando estos acontecimientos provocan cambios bruscos de rutina y comportamiento, dejan a la persona sin saber cómo reaccionar y la llevan a dejar de hacer cosas que antes consideraba importantes; permanece cerca y llévala a un buen psicólogo o psiquiatra. Aún en los duelos, en la muerte de un familiar, las personas después de dos semanas empiezan a dar una señal de recuperación, explica Castillo. Por lo que recomienda que de inmediato se acuda a un centro de salud.
  • Avisos verbales: La persona desesperada que piensa en acabar con su vida suele dar señales de que está interiormente pidiendo ayuda. Llega a decir frases como “no aguanto más”, “me quiero morir”, “la vida no vale la pena”, “va a ser mejor para todos sin mí”, “hubiera sido mejor si no hubiera nacido”, etc. ¿Puede ser sólo drama y exageración? Puede ser. Pero, por si las dudas, presta mucha atención a estas señales y a otros indicios que acompañan un comportamiento depresivo suicida. Esas frases nunca deben ser ignoradas. Hay quien piensa que “una persona que quiere realmente matarse no avisa”. Esta idea es falsa. Quien quiere matarse siempre da una serie de indicios, verbales o no. Recuerda las estadísticas: por cada suicidio consumado, hubo alrededor de 10 a 20 intentos previos. No lo ignores.
  • Trastornos psicológicos y de dependencia: Los riesgos aumentan cuando la persona sufre enfermedades psicológicas como depresión grave, trastorno bipolar, trastorno límite de la personalidad, esquizofrenia, estrés post traumático, así como el trauma recurrente de abusos físicos y sexuales. Más del 50% de los suicidios son cometidos por personas con depresión o trastornos de humor, incluso los relacionados con la dependencia a las drogas y al alcohol. Remedios asociados a la bebida también forman un cuadro bastante peligroso. Presta atención a los comportamientos irresponsables recurrentes, como el abuso del alcohol y drogas, la conducción imprudente, la práctica sexual inconsecuente. No todo el mundo que presenta estos comportamientos tiene pensamientos suicidas, pero de cualquier forma, esos indicios requieren especial atención, orientación y tratamiento: estos indican un grado bastante considerable de insatisfacción interior que no puede ser ignorada.
  • Mejoras repentinas: Eso mismo: cuando una persona muy triste y deprimida se muestra súbitamente alegre, existe el riesgo de que esté planeando el suicidio. La aparente mejoría puede ser una simulación. Observa, además, si también parece que está resolviendo pendientes, despidiéndose de amigos y familiares, donando bienes. Esos cambios repentinos en alguien que hacía poco estaba en el fondo del pozo deben ser encarados con mucha prudencia. Informa al médico y recurre también a los servicios de orientación de tu localidad.


Si una persona siente tristeza por más de 15 días, es posible que presente depresión.Además, si tenemos un familiar o amigo con signos de depresión, es importante escucharlos, no dejarlos solo y muy importante, motivarlos y acompañarlos a buscar ayuda médica.

Además, una persona con la intención de quitarse la vida planifica su partida que puede desde escribir cartas de despedida hasta regalar sus cosas.

En los casos extremos de que se diere un intento de suicidio, es importante puntualizar que no todos los intentos de suicidio pretenden acabar con la propia vida ; algunos son simplemente acciones para llamar la atención, hecho que deberíamos descubrir y solucionar. Para ello, es importante identificar en qué circunstancias se da el intento de suicidio, qué posibilidades reales había de fallecer, qué métodos e instrumentos se han utilizado y qué posibilidades había de ser salvado.

Si una persona ha tenido un intento de suicidio, por lo que sea, hay que llevarlo a un centro de salud. Si una persona habla de suicidarse hay que animarlo para que vaya a un establecimiento de salud. El sistema (salud) está obligado a darle la atención.

Y si tú estás pensando en suicidarte:
Por favor, date una oportunidad y busca ayuda profesional ahora mismo. Ábrete. Lo que estás sintiendo es una enfermedad perfectamente tratable, que puede y será curada. Pero necesitas ayuda.

Finalmente, ante cualquier sospecha de que alguien pueda cometer suicidio, hay numerosas organizaciones que trabajan para prevenirlo y que pueden asesorar tanto a la persona que se encuentra en una situación límite como también a sus familiares y amigos. La Cruz Roja , la Asociación internacional para la prevención del suicidio o la National Suicide Prevention Lifeline en Estados Unidos son buenos ejemplos de organizaciones a las que recurrir. La Organización Mundial de la Salud también dispone de un Programa de Acción que puede ser muy útil.

Gracias al trabajo conjunto entre el Minsa, la Gerencia Regional de Salud (Geresa) La Libertad y la Municipalidad Provincial de Trujillo y Otuzco, se han implementado los Centros de Salud Metal Comunitarios, ubicados en las provincias de Huamachuco, Virú y Trujillo (dos en El Porvenir y uno en San Crispín, La Esperanza y Florencia de Mora).

Fuente: Internet

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