¿Qué es la bursitis y cómo afecta a tu actividad física?

Para entender mejor a que se refiere esta enfermedad, debes saber que dentro de determinadas articulaciones de nuestro cuerpo, podemos encontrar una bursa que se trata de un pequeño “saquito” con una pequeña cantidad de líquido cuya función es servir de almohadilla a los tendones, músculos y huesos de dicha articulación, para ayudar así a su movimiento y a reducir la fricción entre los mismos.

La bursitis es la inflamación de la bursa o bolsa sinovial. Es un problema médico común que causa hinchazón y dolor alrededor de los músculos y los huesos.

En las articulaciones grandes existen múltiples de estas bursas o bolsas sinoviales, por lo que son estas partes del cuerpo, o aquellas de uso muy continuado en la práctica profesional o deportiva, las que más afectadas suelen verse por la bursitis.

El término bursitis significa que esa bursa está inflamada, produciendo con ella dolor y, por ende, limitación en el movimiento. Se puede dar en diferentes partes del cuerpo en donde haya bolsas sinoviales.

Existen dos formas importantes de clasificar la bursitis.

La primera, divide las bursitis en agudas y crónicas:

  • Bursitis aguda: en ella, el dolor y los síntomas de inflamación aparecen de forma brusca.
  • Bursitis crónica: se trata de una bursitis aguda que no se ha resuelto adecuadamente o de repetidos episodios de bursitis aguda.

En segundo lugar, también podemos atender a la localización de las bursitis. Las más comunes suelen ser las de:

  • Hombro: de ellas, algunas bursitis se asocian a lesiones tendinosas muy habituales, como la lesión del manguito de los rotadores (un conjunto de tendones en el hombro).
  • Cadera.
  • Rodilla.
  • Codo.
  • Muñeca.

A partir de los 40 años, la resistencia del tejido de la bursa sinovial ante los traumatismos repetidos es menor, incluso cuando estos sean de pequeña intensidad. Por eso, la incidencia de la bursitis aumenta con la edad.

¿Qué síntomas presenta una bursitis?

Como hemos explicado antes, las bursas forman parte de las articulaciones y por ello, en función de la bursa (y de la articulación) que esté afectada, tendremos una sintomatología u otra.

Pero independientemente de la zona afecta, como ocurre siempre que existe un proceso inflamatorio, los síntomas principales serán:

  • Dolor del área afectada.
  • Incapacidad para realizar el movimiento de forma adecuada (consecuencia principalmente de este dolor).
  • En algunas ocasiones podemos llegar a encontrar incluso enrojecimiento de la zona junto con hinchazón.

¿Qué puede causar bursitis?

La causa más frecuente de bursitis  es el sobreuso de la articulación (sobrecarga)  que puede ser por los movimientos repetitivos o la presión mantenida sobre una articulación. Ello origina un roce inadecuado entre la bursa y los huesos adyacentes, lo que provoca la inflamación.

Otra causa común es el traumatismo, es decir golpes directos sobre la articulación o caídas.

Frente a este tipo de origen, local, existen otras causas que se consideran sistémicas, en las que la bursitis es un síntoma de una patología. Entre esas causas, se encuentran:

  • Enfermedades reumatológicas (artritis reumatoide y gota).
  • Enfermedades hormonales (diabetes, hipotiroidismo).
  • Infecciones y heridas.

Factores de riesgo para una bursitis

Algunas profesiones que requieren el uso y movimiento repetitivo de determinadas articulaciones presentan mayor riesgo de provocar bursitis. Entre otras, la peluquería, la carpintería o la práctica del piano, son ejemplos de profesiones que aumentan el riesgo de bursitis.

Las prácticas deportivas también pueden ser un factor de riesgo: en especial el levantamiento de pesas con objetivos de musculación, la práctica continuada de deportes como golf o tenis, así como cualquier ejercicio físico en el que no se mantiene una postura articular correcta.

La bursitis también se produce en personas que mantienen una presión continuada sobre una articulación. Por ejemplo, tradicionalmente, la bursitis rotuliana (en la rodilla) afectaba a enmoquetadores, soladores, a personas que fregaban de rodillas o a quienes permanecían largo tiempo rezando.

Antes de tomar algún tratamiento y determinar bien lo que se puede hacer ante esta situación, es importante saber por qué se ha producido. Pues, no es lo mismo si la bursitis a sido provocada por un sobreuso a nivel muscular a que si ha sido a consecuencia de un traumatismo, es decir un golpe fuerte.

Hay que tener esto en cuenta ya que lo principal y más importante para recuperar la articulación afectada es el abordaje de la causa que ha provocado el problema y no solo el tratamiento de los síntomas.

Fuente: Internet

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