Con el objetivo de reducir las complicaciones asociadas a la prematuridad, principal causa de muerte en menores de cinco años, el Ministerio de Salud (Minsa) trabaja intensamente para garantizar las posibilidades de supervivencia de aquellos nacidos vivos que no cumplen las 37 semanas de gestación.
De los 480,483 nacimientos registrados en el año 2017, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes), la prematuridad representó el 21,8% (104,745), de los cuales 6,4% (30,750) son prematuros extremos, es decir, pesaron menos de kilo y medio.
Muchos de estos niños mueren debido a complicaciones en el parto o por no haber recibido cuidados sencillos, como lactancia materna exclusiva, evitar la pérdida de calor o el uso de antibióticos para combatir infecciones, un porcentaje de los que sobreviven sufren discapacidades relacionadas con el aprendizaje, neurodesarrollo, problemas visuales y auditivos.
Sin embargo, tres cuartas partes de esas muertes y discapacidades se previenen gracias a intervenciones que actualmente están basadas en evidencia y son costo-eficaces, las mismas que garantizan un embarazo saludable, a través de la consulta preconcepcional para identificar factores de riesgo y preparar a la mujer para la gestación.
Asimismo, una vez que la mujer está embarazada debe acudir de inmediato al establecimiento de salud para recibir control prenatal, donde se evalúa el desarrollo adecuado del bebé y se brinda asesoramiento para una alimentación saludable, entre otras atenciones.
Al conmemorarse el Día Mundial del Recién Nacido Prematuro, este 17 de noviembre, el Minsa realiza la jornada con el lema “Si nací pequeño, ayúdame a crecer sanito”, como un llamado a la reflexión sobre el esfuerzo que hace el Estado Peruano para mejorar la salud del prematuro y que este alcance las mismas posibilidades de desarrollo de un niño que nació al término del embarazo









