Tomar un desayuno pobre o saltarse el desayuno puede considerarse un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares como lo son el tabaco, el colesterol o el sedentarismo.

Así lo advierte una investigación científica realizada por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III de España (CNIC) y publicado en The Journal of American College of Cardiology.

El estudio «Progression and Early Detection of Atherosclerosis» explica que desayunar unas cien calorías, es decir, menos del cinco por ciento de las 2.000 calorías diarias recomendadas para una dieta completa, duplica el riesgo de lesiones ateroscleróticas.

La investigación, liderada por el director general del CNIC, Valentín Fuster, hizo un seguimiento a largo plazo de la salud de 4.000 personas de mediana edad que fueron controladas para determinar la prevalencia y progresión de las lesiones ateroscleróticas latentes (llamadas «subclínicas» porque no muestran síntomas).

Los investigadores estudiaron la asociación de dichas lesiones con factores moleculares y ambientales, como los hábitos alimentarios, la actividad física, los biorritmos, las características psicosociales y la exposición a contaminantes ambientales.

Saltarse el desayuno, concluye José Luis Peñalvo (coautor de la investigación científica), es un comportamiento alimenticio global poco saludable, asociado a una mayor prevalencia de aterosclerosis generalizada.

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