Si un niño se encuentra muchas horas frente al televisor podría ser candidato a la obesidad, ya que por cada hora extra frente a este aparato, el menor aumenta su consumo de alimentos ofertados en 167 calorías diarias, que en un año puede significar un aumento de varios kilos, afirmó la doctora Cecilia Bonilla Suárez, endocrinóloga pediatra del Hospital Rebagliati del Seguro Social de Salud.
Las horas frente a la pantalla son uno de los factores determinantes que están asociados a la obesidad infantil. “Cuanto más tiempo, mayor es el sobrepeso, por lo que en los últimos años se ha ido incrementando esta dependencia con el anuncio de mensajes engañosos que son poco saludables”, aseguró la doctora Bonilla.
“El niño deja de jugar, correr, nadar o hacer deportes por ver televisión. Además, la excesiva publicidad hace que el menor empiece a comer dulces, gaseosas y snacks de manera muy seguida y compulsiva”, comentó.
Uno de los problemas con la obesidad infantil es la infiltración grasa en el hígado, que termina en cirrosis cuando es adulto. “Otra consecuencia inmediata es la resistencia a la insulina como estado previo a la diabetes, así como la hipertensión, los problemas ortopédicos desde el pie plano hasta los problemas de cadera, la desadaptación social, el colesterol y los triglicéridos elevados, entre otros”.
La obesidad es producida por un desbalance entre lo que se come y lo que se quema al realizar las funciones orgánicas; es decir, que la reserva natural de energía almacenada en forma de grasa corporal se incrementa hasta un punto en que pone en riesgo la salud o la vida.
Se recomienda tener en cuenta los controles pediátricos, promover la actividad física y recreativa, tener una alimentación saludable, evitar el sedentarismo y los alimentos ricos en grasa y azúcar.









