Investigadores de UPAO revaloran importancia de plantas silvestres

El Perú es un país cuyas ingentes riquezas aún no terminan de conocerse y, por tanto el Fondo Editorial de la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO) ha publicado una valiosa investigación, denominada “Las frutas de los dioses”.

Se trata de un trabajo en equipo, liderado por el biólogo Segundo Leiva González, director del Museo de Historia Natural de nuestra Casa de Estudios Superiores, con la intención de revalorar la riqueza de nuestra flora aún inexplorada en su importancia alimenticia y generadora de fuentes de trabajo.

Es un compendio de las características de 83 plantas que crecen en condiciones silvestres, pero cuyo contenido vitamínico constituyen un potencial importante en la lucha contra la desnutrición pero, a la vez, oportunidades de producción e industrialización.

“Un ejemplo claro es el aguaymanto, una planta que crece silvestre en la serranía y que muestra un alto contenido vitamínico que no sabemos valorar, pero empresarios colombianos llevaron semillas y ahora Colombia exporta la fruta a Estados Unidos y Europa”, comenta el biólogo investigador.

“El objetivo de nuestra investigación es dar a conocer que en los andes peruanos existen plantas silvestres que podrían ser domesticadas y producidas en grandes cantidades para el mercado internacional, se podrían construir fábricas de manera tal que el agrónomo las siembra, el ingeniero en industrias alimentarias le da valor agregado, hay mano de obra y trabajo en todas las fases de la producción”, indica Leiva González.

Plantas como el sauco, chimbil, papaya silvestre, cactáceas, pushgay, guayaba, poro poro, granadilla de culebra, fresa silvestre, fresa de campo, tomatito, entre otras muchas, son objeto de estudio sobre sus propiedades alimenticias y sus usos en la gastronomía, a través de dulces y mermeladas o néctares y cocteles.

El equipo investigador está integrado también por Guillermo Gayoso Bazán y Luis Chang Chávez, coordinador y asistente del Museo de Historia Natural UPAO; y por Milagros Leiva Salinas.

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