Muchas personas optan por usar un ventilador en las noches para mantenerse frescos; sin embargo, especialistas señalan que esta práctica puede generar serios riesgos.
Si bien la costumbre puede parecer muy práctica, especialistas del Instituto Nacional de Salud han advertido que representa un serio riesgo para las personas.
Según Fernando Donaires, médico infectólogo de dicho ente, dormir con el ventilador encendido y, peor aún, apuntando hacia el cuerpo, reseca las “mucosas de las vías respiratorias”.
Esto permite un fácil ingreso de gérmenes y polvo al organismo.
“El aire frío hace que desaparezca el moco de la nariz y así se pierde la barrera que tenemos para que el polvo y otros gérmenes no ingresen al cuerpo”, alerta Donaires.
Esto genera que las personas queden vulnerables a sufrir de bronquitis y, quienes padecen de asma, sinusitis o rinitis estacional, se vean doblemente afectados.
Además, el aire frío también reseca la piel y los ojos. “Es común que estos últimos luzcan irritados y rojos”, añade el experto.
Donaires indica que, durante el día, es producente que el ventilador sea direccionado hacia el ambiente, para evitar la concentración de gérmenes.









