Algunos alcances que debes saber sobre la glándula tiroides

La glándula tiroides es un órgano pequeño, con forma de mariposa, ubicada en la base del cuello, por delante de la tráquea.

Es el “controlador maestro” del metabolismo y ejerce un papel clave en nuestra salud y bienestar. Produce, almacena y libera hormonas tiroideas hacia el torrente sanguíneo, regulando así el metabolismo.

Estas hormonas son esenciales para el correcto funcionamiento de todos los tejidos y órganos del organismo. Le permiten a nuestro cuerpo usar sus depósitos de energía de una manera eficiente, controlando así la temperatura y permitiendo a nuestros músculos funcionar correctamente.


El tiroides es un órgano que forma parte del sistema endocrino. Los órganos endocrinos son “glándulas” que están distribuidas por distintas partes del cuerpo y fabrican diferentes “hormonas”. Estas hormonas son mensajeros que viajan por la sangre y llegan a los tejidos donde regulan múltiples funciones.

Podríamos decir que la glándula tiroidea es una fábrica de hormonas (mensajeros) que viajan por la sangre y les dicen a otros órganos como tienen que comportarse.

¿Quién está en riesgo de padecer trastornos de la tiroides?

La disfunción tiroidea es muy común en todo el mundo, especialmente en las mujeres. No se comprende bien la razón por la cual las mujeres tienen un mayor riesgo que los hombres, pero no sólo tienen mayores probabilidades de presentar problemas tiroideos, sino también de presentarlos a una edad más temprana. Hay ciertas épocas en la vida de una mujer en la que son más vulnerables a los problemas tiroideos. Entre ellas se incluyen: la pubertad y la primera menstruación, embarazo, durante los primeros seis meses siguientes al parto y durante la menopausia.

Independientemente de su género, usted está en riesgo de disfunción tiroidea si: tiene antecedentes familiares de problemas tiroideos, sufre de una enfermedad autoinmune como la diabetes tipo 1, es mayor de 50 años, ha sido sometido a cirugía de la tiroides o si padece del síndrome de Down o de Turne.

Las personas que han sido sometidas a radioterapia o cuyos cuellos han sido expuestos a rayos X también tienen mayores probabilidades de sufrir de problemas tiroideos.

Es importante destacar que los blancos y los asiáticos tienen un riesgo tres veces mayor comparado con otras poblaciones.

Las hormonas segregadas por la tiroides influyen en varios órganos del cuerpo como ser el corazón, pues controla el ritmo cardíaco y el flujo de sangre. También interviene en la fertilidad, debido a que regula el ciclo menstrual.

Los huesos también se ven influenciados por esta hormona debido a que evita la aparición de la osteoporosis. Creo que en lo que tiene que ver con el aumento de peso, la tiroides es la hormona más conocida y seguro sabes que puede ser la causante de que engordes y no puedas adelgazar o de que adelgaces y no puedas engordar.

Otro órgano en el que la tiroides deja su huella es en el cerebro. Si tienes baja concentración de la misma puedes sufrir de falta de memoria, dificultad de
concentración y depresión.

¿De que formas se manifiesta el mal funcionamiento de la tiroides?

La disfunción de la glándula de la tiroides puede ocasionar hipotiroidismo o hipertiroidismo. En la primera, el organismo sufre una deficiencia de hormonas tiroideas, y en la segunda existen demasiadas hormonas, razón por la cual las personas tienden a ganar o perder peso de una manera más acelerada que lo normal. Sin embargo, se dice que el mito acerca de la relación entre la obesidad y el hipotiroidismo es mínimo, ya que solo un bajo porcentaje de personas con obesidad tienen problemas tiroideos, aunque sí es cierto que al disminuir el ritmo del metabolismo es más difícil perder los kilos de más.

De los dos problemas de tiroides, el hipertiroidismo puede llegar a ser el más delicado, pues puede tener un impacto negativo en el corazón como causar problemas cardiovasculares, arritmias y salida del globo ocular. Por ello el tratamiento se basa en pasar la hiper a la hipo, pues así es mucho más fácil de manejar. Si bien el diagnóstico es relativamente fácil, porque se realiza por medio de un examen de sangre, el mayor inconveniente es que los síntomas pueden llegar a pasar inadvertidos o tienden a confundirse con otras patologías como depresión, obesidad o menopausia.


Millones de personas dejan de ser diagnosticadas y tratadas por los trastornos de tiroides, lo que reduce enormemente su calidad de vida y, en el peor de los casos, la pone en riesgo.

La disfunción de la glándula de la tiroides puede ocasionar hipotiroidismo o hipertiroidismo. En la primera, el organismo sufre una deficiencia de hormonas tiroideas, y en la segunda existen demasiadas hormonas, razón por la cual las personas tienden a ganar o perder peso de una manera más acelerada que lo normal. Sin embargo, se dice que el mito acerca de la relación entre la obesidad y el hipotiroidismo es mínimo, ya que solo un bajo porcentaje de personas con obesidad tienen problemas tiroideos, aunque sí es cierto que al disminuir el ritmo del metabolismo es más difícil perder los kilos de más.

Se estima que alrededor del 30 por ciento de las personas que toman medicación para el hiporitoidismo es probable que no la necesiten. Sucede que dichas personas tienen lo que se denominó como hipotiroidismo sub clínico. Esto significa que se elevan los niveles de TSH (conocida como la hormona pituiaria que colabora con la producción de las hormonas de la tiroides incrementándolas) pero no los de T3 y T4. Los expertos recomiendan el consumo de medicamentos si las pruebas revelan un nivel mayor de 10 mUI de dicha hormona.

Fuente: Internet

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