Estar expuesto a ruido ambiental alto conlleva un retraso en los procesos de recuperación de los pacientes durante la hospitalización, expresó Rafael Trovamala, investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Con motivo del Día Internacional de la lucha contra el ruido, el especialista expuso que «los ambientes ruidosos producen alteraciones del sueño, aumentan la percepción del dolor» y elevan los niveles de ansiedad y estrés.
A estos efectos perniciosos, el doctor en Ciencias agregó que el ruido, cuando actúa sobre el sistema nervioso autónomo, provoca una respuesta de alerta involuntaria.
Cuando eso sucede, los neurotransmisores generan hormonas como el cortisol, la noradrenalina y la adrenalina, al tiempo que se inhiben otros neurotransmisores que favorecen la concentración.
Por ello, Trovamala consideró que el ruido, dadas las evidencias científicas, debe ser tratado como un problema de salud pública y ambiental.
«El reto es pensar que la modernidad debe ser vista de una manera compleja y complementaria donde, en lugar de ser antagónicos, ruido, acústica y progreso formen parte de un solo concepto armónico», abundó en un boletín difundido por el IPN.









