Qué es y cómo tratar la escoliosis

¿Alguna vez has sentido dolor en un lado de la espalda? o al pedir que alguien te dé un masaje ¿Te dijo que un lado está más abultado que el otro?, ¿Sientes molestias en la espalda incluso al levantarte y te da la sensación de haber dormido mal? Pues si es así debes tener cuidado pues puedes tener una escoliosis.

La escoliosis es una desviación de la columna vertebral, que en lugar de estar recta se tuerce y se curva hacia un lado. Si la columna vertebral está muy desviada, puede provocar asimetrías corporales como que las costillas o la cadera sobresalgan más de un lado que del otro o que un hombro esté más abajo que el otro. Esta puede tener forma de “S” o “C” y puede no ser perceptible para otros.

Para el diagnóstico es necesario examen físico y examen de imágenes; sin embargo, hay una prueba muy sencilla que se puede hacer en casa. Se llama “prueba de Adams”.

Con la ayuda de otra persona, primero párate derecho y luego inclínate hacia adelante buscando tocar los dedos de los pies con las puntas de los dedos de las mano. Si tu persona de apoyo nota una prominencia en uno de los lados de la columna dorsal eso ya es un indicativo de alteración en la simetría y es sugestivo de escoliosis.

Aunque la prueba de Adams ayuda en muchos descartes, la mejor forma es con exámenes de imagen como las radiografías de la columna o una tomografía computarizada en 3D.

Después de tomados los exámenes de imagen, se puede hacer el estudio de las curvaturas.

Uno de los métodos más comunes es el método de COBB.

¿Cuáles son los tipos de escoliosis?

Dependiendo de la porción de columna afectada distinguimos entre:

  • Escoliosis lumbar (parte baja de la espalda)
  • Escoliosis dorsal (parte superior de la columna)
  • Escoliosis dorso lumbar (zona céntrica y baja de la espalda)

En cuanto a la escoliosis según su causa, existe la escoliosis idiopática, un tipo muy común en el que la causa de la escoliosis se desconoce. Se clasifica por edad:

  • Escoliosis infantil: En los niños de 3 años o menos.
  • Escoliosis juvenil: En los niños de 4 a 10 años.
  • Escoliosis adolescente: En los niños mayores de 11 a 18 años.

 


Algunas personas son más propensas a tener encorvamiento de la columna vertebral, en este caso la prevalencia más alta de la escoliosis la tienen las niñas, a las que les afecta con mayor frecuencia. La curvatura generalmente empeora durante un período de rápido crecimiento.

Otros tipos de escoliosis son la escoliosis congénita (presente al nacer) o la escoliosis neuromuscular (causado por un problema en el sistema nervioso que afecta los músculos).

Síntomas de la escoliosis

Los síntomas de la escoliosis pueden ser muy sutiles y muchas veces el paciente no viene por un dolor sino por una incomodidad estética.

Sin duda el signo más común de la escoliosis es la curvatura visible de la columna vertebral. Con el crecimiento la curva progresa, pueden aparecer síntomas como dolor de espalda, dolores de cabeza y dificultad para respirar.

Los signos y síntomas típicos de la escoliosis pueden ser:

  • Hombros disparejos.
  • Un omóplato que parece más prominente que el otro.
  • Cintura dispareja.
  • Un lado de la cintura parece más alto que el otro.

¿Cuáles son las causas de la escoliosis?

Hasta ahora los médicos no conocen las causas del tipo más frecuente de la escoliosis, aunque al parecer, supone factores hereditarios. Los tipos menos frecuentes de escoliosis pueden ser a causa de:

  • Afecciones neuromusculares, como la parálisis cerebral infantil o la distrofia muscular.
  • Defectos de nacimiento que afectan la formación de los huesos de la columna vertebral.
  • Lesiones o infecciones de la columna vertebral.

¿Se puede prevenir?
Al desconocerse el origen de esta deformación no existen medidas que ayuden a prevenir una escoliosis, ya que en la mayoría de los casos las causas que originan una desviación de la columna vertebral se desconocen.

¿Qué tratamientos hay para tratar la escoliosis?
Para tratar la escoliosis, el médico tendrá en cuenta la gravedad de la curva de la persona, su edad y otros factores, por ejemplo, el estado físico.

Si es necesario corregir la curva, la primera opción es un tratamiento no quirúrgico, como:

  • Uso de corsé: Cuando la curva en la columna es de entre 25 y 40 grados, y el paciente aún estás creciendo, el médico puede recomendar el uso de corsé. El objetivo es evitar que la curva de la columna empeore a medida que el paciente crece. Muchas curvas de escoliosis no avanzan  y por lo tanto ya no es necesario una cirugía.
  • Rehabilitación para fortalecer los músculos: Se utiliza de collarín para mejorar la progresión natural de la escoliosis y en la cirugía en casos de curvas muy pronunciadas.
  • Observación de la escoliosis: La observación puede ser una opción de tratamiento para las curvas vertebrales, para las curvas con poco riesgo de empeorar y para aquellas con un antecedente favorable una vez que se detuvo el crecimiento. Esto, por lo general, implica que un médico realice controles regulares para verificar si la curvatura ha mejorado o empeorado.

Por otro lado existe la intervención quirúrgica, la cual es una opción de tratamiento para corregir curvas mayores a 45 grados en una columna madura desde el punto de vista óseo, o curvas vertebrales que no hayan respondido al uso del corsé.

La recomendación que podemos darte es que busques la ayuda profesional y cuidado de un quiropráctico, a la par de buscar la opinión y diagnóstico en doctores acreditados especializados en el tema. Así evitarás sufrir las consecuencias de dejar avanzar la enfermedad.

Fuente: Internet

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