Científicos han descubierto una estrategia dietética que puede atacar la obesidad mediante la reducción de la endotoxemia, un importante contribuyente a la inflamación crónica de bajo grado (CLGI).
Los investigadores descubrieron una interacción entre la capsaicina dietética (CAP), el principal componente del chile o ají rojo y la microbiota intestinal.
La endotoxemia metabólica que se origina en la flora intestinal se ha identificado como un mediador primario para desencadenar la CLGI responsable del desarrollo de la obesidad. Mientras que la CAP es el principal bioactivador del picante y tiene potentes funciones contra la obesidad, pero los mecanismos que vinculan este efecto a la microbiota intestinal permanecían oscuros.
La investigación, publicada por mBio, demuestra que ratones alimentados con una dieta rica en grasas suplementada con CAP presentan menores niveles de endotoxemia metabólica y CLGI, asociados con un menor aumento de peso corporal.
Estos mostraron, entre otros, que la dieta con picante indujo un aumento de las Ruminococcaceae y Lachnospiraceae, productoras de butirato, mientras redujo los niveles de la bacterias de la familia S24_7, productoras de lipopolisacáridos (LPS), estimulador de la inflamación.
“En conjunto, nuestros descubrimientos revelan una interacción entre el CAP dietético y la microbiota intestinal como un mecanismo novedoso para el efecto anti-obesidad de la CAP actuando a través de la prevención de la disbiosis microbiana, la disfunción de la barrera intestinal y la inflamación crónica de bajo grado”, señala el paper.









