Un energizante es una bebida que contiene sustancias estimulantes prometiendo disminuir la fatiga y el agotamiento, la composición de estas sustancias son cafeína, carbohidratos y taurina.

La señal más común de quiénes consumen estas bebidas combinadas con alcohol son ritmos cardíacos anormales. ¿La razón? Los energizantes estimulan el cerebro, mientras que el alcohol lo deprime.

“Incrementa la frecuencia cardíaca, por ende va a incrementar la frecuencia respiratoria y si lo suma con el efecto del alcohol, que en un primer inicio es vasodilatador y que pueda conllevar un enema pulmonar, insuficiencia respiratoria, que pueda generar una taquicardia, que puede llevarte a un paro cardíaco”, afirma.

De acuerdo con la Autoridad Europea de Seguridad Alimenticia (EFSA por sus siglas en inglés), la taurina presente en las bebidas estimulantes no tienen ninguna cualidad favorable para la salud.

Estas bebidas actúan sobre el sistema nervioso central haciendo que los neurotransmisores que llevan las sensaciones de cansancio o sueño no cumplan su función.

Al ser combinadas con alcohol, estas bebidas pueden provocar, con un consumo excesivo, infartos, problemas cardíacos, hipertensión, trastornos cerebrales y neurológicos.

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