Una de las consecuencias más graves del consumo de alcohol en una gestante es traer al mundo un bebé que durante su vida presente trastorno de hiperactividad o problemas de atención y control de impulsos, los cuales se evidenciarán en la etapa escolar.
Así lo alertó el psiquiatra Carlos Ordoñez, jefe del Departamento de Adicciones del hospital Hermilio Valdizán, quien precisó que este riesgo se incrementa cuando una mujer embarazada consume alcohol u otra sustancia tóxica en el primer mes o en el último trimestre de gestación.
“El alcohol es una sustancia tóxica que influye en la formación del cerebro del niño. Basta que la gestante consuma alcohol en pocas cantidades para que haya una consecuencia. Si la embriaguez es muy intensa, las consecuencias serán mayores para el feto fundamentalmente”, advirtió Ordoñez.
Dijo que, en los últimos 25 años, se ha publicado abundante bibliografía científica que demuestra este tipo de consecuencias y que se basan en seguimientos hechos a hijos de madres que consumieron sustancias toxicas durante el embarazo.
“Estos niños son muy inquietos, muy distraídos, con déficit de memoria e incluso algunos tienen problemas de carácter social. Aparentemente será un niño con ciertas limitaciones y eso lo he visto en mis consultas”, manifestó el especialista.
El psiquiatra calculó que entre 7% y 9% de la población escolar presenta trastorno de hiperactividad, razón por la cual propuso al Ministerio de Salud (Minsa) incorporar en su plan de salud mental una estrategia para identificar a estos escolares.









