Las adolescentes que comen carne roja comienzan sus períodos menstruales antes que las que ingieren menor cantidad de este alimento, según una investigación de la Universidad de Michigan (UM).
La dieta afecta a un temprano inicio de la pubertad, que a su vez se vincula a problemas de salud en la madurez, tales como un mayor riesgo de cáncer de mama, enfermedades del corazón, obesidad y diabetes.
Los investigadores de la Escuela de Salud Pública de la UM midieron la dieta habitual de 456 niñas de entre 5 a 12 años, en los seis años anteriores a su primera menstruación.
Las niñas que consumieron más carne roja (entre cuatro veces a la semana y dos veces al día) comenzaron a menstruar a una edad media de 12 años y 3 meses. Frente a esto, las que comieron con menos frecuencia ese producto comenzaron a los 12 años y 8 meses, lo que significa cinco meses más tarde que las habituales consumidoras de carne roja.
Los resultados del estudio se suman al «cuerpo creciente de evidencia que sugiere que el consumo excesivo de carne roja en diferentes etapas de la vida está relacionado con una serie de resultados adversos para la salud, especialmente para conseguir algunos tipos de cáncer», señaló Villamor.
La pubertad temprana también resulta en otros problemas como «la actividad sexual más temprana, embarazo en la adolescencia y uso de alcohol y tabaco», añadió el profesor.
Este es el primer estudio en examinar específicamente el consumo de carne roja en la infancia y la menarquía tempranas.









