La leptospirosis se transmite por el contacto con aguas contaminadas, a través de la orina de roedores. Ingresa al cuerpo por mucosas como el ojo, nariz, boca o una herida abierta.

En su forma más compleja es denominada enfermedad de Weil. Esta se caracteriza por trastornos hemorrágicos, fiebres altas que pueden llevar al paciente a una internación por complicaciones al hígado, que pueden conllevar a la muerte.

“La bacteria está alojada en las personas que viven en estas zonas (de inundaciones y huaicos). Los roedores, que son los portadores, prefieren las zonas húmedas”, comenta Pedro Sullón, médico infectólogo de Solidaridad Salud.

El especialista comenta que esta enfermedad es asintomática o solo presenta síntomas leves, como problemas gastrointestinales. Para su tratamiento se prefieren los antibióticos. La prevención reside en la desinfección de agua y alimentos. “La bacteria no soporta las altas concentraciones de cloro que nosotros usamos en el agua potable”, explica el especialista.

Otras enfermedades a la que la población debe hacer frente tras los desastres naturales son las infecciones dérmicas.

Por otro lado, enfermedades infectocontagiosas como hepatitis A, cólera, diarrea y fiebre amarilla, pueden presentarse. Estas últimas pueden ser prevenidas con una adecuada conservación de alimentos, además de mantenerlos lejos del alcance de insectos.

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