Aracely Quispe: ingeniera peruana hace historia en NASA

En su natal Marripón, centro poblado ubicado en la región de Lambayeque, Aracely Quispe Neira miraba las estrellas y soñaba algún día estar cerca a ellas y lo logró. Se convirtió en ingeniera astronáutica de la NASA y, hace unas semanas, comandó el lanzamiento del telescopio espacial James Webb, denominado por los científicos como “el nuevo gran observatorio espacial de la humanidad”.

El 25 de diciembre del 2021 cuando todos compartían con sus familias la Navidad, Aracely Quispe se encontraba trabajando en una misión histórica. Había dormido poco, debía estar a las 3:30 a.m. en las instalaciones del Space Telescope Science Institute, en Baltimore, Maryland, desde donde se coordinó las primeras operaciones del telescopio espacial James Webb.

A las 7:20 a.m., el telescopio espacial fue lanzado a bordo del cohete Ariane 5 desde el puerto espacial Kourou en Guayana Francesa. El hecho dio la vuelta al mundo y, al día siguiente, la destacada peruana también fue portada en varios periódicos y portales web del país.

En entrevista a los medios, desde Maryland, Aracely Quispe cuenta detalles de ese día histórico.

“Recuerdo que un día anterior y ese mismo 25 de diciembre dormí pocas horas, había mucha presión, pero quedará en la memoria como un acontecimiento único. Fue un privilegio estar allí y muy gratificante contribuir a la comunidad científica con mis conocimientos, trabajo y experiencia; y por ende a la sociedad. Me siento muy afortunada”, comenta emocionada la ingeniera peruana, quien trabaja en la NASA desde el 2012.

En sus redes sociales mostró su alegría, dedicó al Perú este gran logro y agradeció a las personas que hicieron posible esta histórica misión en plena pandemia. No era para menos, pues se se trata del lanzamiento del telescopio espacial más grande -del tamaño de una cancha de tenis- complejo y poderoso. Tomó 20 años en construirlo conjuntamente con las agencias espaciales en Europa, Estados Unidos y Canadá.

Webb no es el reemplazo del telescopio Hubble – que acaba de cumplir 31 años y sigue entregando material de alta calidad para las investigaciones de la NASA- sino más bien su nuevo compañero de laboratorio.

James Webb abrirá una nueva ventana al cosmos, desde donde veremos estrellas, galaxias, planetas y otros objetos como nunca antes. Nos ayudará a entender mejor el universo y nuestro lugar en él. El telescopio espacial se encuentra en ruta a su punto de observación en el Espacio a 1.5 millones de km de distancia de la Tierra.

La NASA explica en su podcast Universo Curioso que por seis meses aproximadamente los ingenieros activarán cientos de mecanismos para que el telescopio quede listo para observar el universo. Durante el primer mes tendrán lugar todos los despliegues, los siguientes tres meses serán para alinear los 18 espejos, y luego se necesitarán unos dos meses más para calibrar todos los instrumentos.

Y una vez que esos seis meses pasen, el telescopio estará listo para hacer ciencia. Como bien dice Aracely Quispe, el trabajo no ha terminado, recién empieza.

“Este telescopio lleva metas científicas más claras, regresar en el tiempo y poder darnos un mejor entendimiento de nuestro sistema solar. Es muy interesante porque no solo permite dar conocimiento, la tecnología que lleva a bordo también dejará un legado,” señala la primera hispana en comandar tres misiones al Espacio y que espera muy pronto ser parte de una misión a Marte.

Un camino largo y difícil

Desde el 2016, esta destacada peruana forma parte del equipo James Webb. Sin embargo, para llegar hasta ese puesto tuvo un camino largo que recorrer, que empezó cuando dejó su querido pueblo de Marripón donde muchas veces tuvo que alumbrar sus noches con lámparas porque no había electricidad.

A pesar de ello, confiesa que siempre fue feliz, junto a su mamá – una profesora que viajaba kilómetros y cruzaba ríos para poder enseñar a sus alumnos-, sus dos hermanas y abuelitos quienes se dedicaban a la agricultura. Desde pequeña, Aracely se inspiró en dos mujeres: su madre y su abuelita, ambas le enseñaron que con perseverancia todo lo que uno se propone se puede lograr.

Siempre destacó en la escuela por sus altas calificaciones y, como era buena para los números, daba clases de álgebra. Así lograba obtener algo de dinero. Pero fue el karate -deporte que practicaba desde la secundaria – su trampolín a la “fama”. Gracias a las competiciones pudo conocer varios países, se convirtió en cinturón negro y llegó hasta los Estados Unidos.

“El deporte me abrió las puertas y es allí donde empieza todo realmente. Ha sido un camino difícil: primero el idioma, buscar becas, créditos universitarios. Sin embargo, nunca me di por vencida, a pesar de estar sola en un país con otra cultura, siempre busqué oportunidades”, confiesa Arcely Quispe a los medios.

Aracely Quispe llegó a los Estados Unidos cuando tenía 21 años luego de estudiar ingeniería de sistemas en Perú. Allá continuó con sus estudios hasta lograr siete grados académicos enfocados en ciencias, ingeniería astronáutica e inteligencia geoespacial.

“Luego de terminar mi maestría en ingeniería astronáutica, ingresé a la Agencia Espacial para realizar mis prácticas. En ese entonces se presentó una vacante en la misión del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO, por sus siglas en inglés) de la NASA, ingresé como ingeniera de pruebas y cinco años más tarde acabé como líder de operaciones de vuelo al Espacio. Con esa posición postulé al equipo del Telescopio James Webb en el 2016 y logré entrar”, detalla orgullosa la creadora de AQN, su marca personal y uno de sus más anhelados sueños.

El proyecto AQN se hace realidad

Hace siete años, creó el ‘Proyecto Aracely Quispe Neira (AQN)’ que busca formar a jóvenes líderes en el campo de la ciencia y tecnología, rompiendo paradigmas y estereotipos sociales, económicos y de género. La idea surgió mientras brindaba charlas para difundir carreras STEM en colegios a nivel nacional, organizadas por la Embajada de los Estados Unidos en Perú.

Se rodeó de un gran equipo de profesionales y decidió emprender su propio proyecto. Ahora brinda charlas para mujeres con el fin de empoderarlas y romper la brecha de desigualdad que existe en las carreras STEM y en otros campos.

Estas semanas también viene realizando una serie de talleres que llevan por título “3,2,1 despega el potencial que hay en ti” en los cuales la ingeniería peruana enseña cómo vencer el “no puedo” y trabajar esos aspectos que psicológicamente limitan a hombres y mujeres. A los jóvenes les recomienda buscar oportunidades, estudiar inglés, acostumbrarse a la lectura y leer papers de investigación, si piensan dedicarse a la ciencias.

“Piensen siempre en grande y que todo es posible. El solo hecho de tener vida, habilidades y talentos ya te da las herramientas para descubrir. Nada es fácil pero con perseverancia, disciplina y sacrifico se puede lograr,” concluye la destacada peruana.

El próximo taller “3,2,1 despega el potencial que hay en ti” se realizará el 20 de enero a través de sus redes sociales. Las inscripciones ya están abiertas. Este año también planea lanzar su libro autobiográfico y un documental con el que busca motivar a las mujeres y varones con su historia de vida, y así dejar una huella en las generaciones futuras.

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