“Me han dicho que soy el ‘Ángel del oxígeno’, espero que haya muchos ángeles más, no solo del oxígeno, sino de toda área enlazada con esta pandemia del coronavirus y la salud de la población”, dice Luis Barsallo Montalvo, dirigiéndose a sus colegas, grandes y pequeños empresarios del rubro de la salud. En buen romance, gane lo justo, sin abusar.
Esta mañana lo sorprendió el anuncio del Congreso de la República, que ha propuesto declararlo como ‘Héroe de la salud’.
“Desde ya un agradecimiento voltear la mirada hacia mí. Pero el mejor reconocimiento para mí es el cariño del público al cual podemos abastecer de oxígeno y darle comodidad y bienestar a sus familias que están en el lecho de un hospital o en su casa. Esa es la satisfacción más grande que el ser humano puede tener”.
Y las personas de a pie se lo agradecen a diario. “Se van reconfortados porque se van llevando oxígeno, que es vital para la vida en este momento de la pandemia”.
En cambio, a sus colegas empresarios, les da un jalón de orejas. Les pide que recapaciten. “¡Cómo van a poder dormir sobre su almohada sabiendo que están estafando a la gente! Es una maldad con mayúsculas”.

Datos sobre un ángel
Luis Barsallo trabaja en el Callao, pero es chiclayano de corazón: nació circunstancialmente, por el trabajo de su padre en Cajamarca, y a los dos años se vino con su familia a Lima, pero sus padres y los ocho hermanos Barsallo Montalvo, se sintieron siempre orgullosos de ser de la capital de Lambayeque y las tierras del señor de Sipán.
Es el último de los Barsallo, tiene una hija y cuatro hermanos. Uno de sus hermanos vive en Chiclayo y el resto, en Lima. Toda la familia está orgullosa por la labor que hace. Además, la empresa es familiar: la gerencia general está formada por tres de sus sobrinos, los Benavente Barsallo, y Luis está a cargo de la distribuidora de avenida Palacios.
Me dice que los ángeles también saben de deportes. “¡Soy más crema que Lolo!”, reivindica al club de sus amores, Barsallo. Palabra del “ángel del oxígeno”.









