¿Qué es y cómo afecta la distimia?

Todos en algún momento hemos de sufrir una mala racha, la cual nos pueda provocar tristeza o desanimo, sin embargo ¿y si este estado se mantiene durante mucho tiempo? Si es así , puede que nos estemos acercando a la “distimia”.

La “distimia” (cuya etimología proviene del griego “mal humor”) es un trastorno afectivo de carácter depresivo y crónico que puede afectar al 3-5% de población, sobre todo a mujeres. Se caracteriza porque el que la padece posee una baja autoestima y tiende a estar triste y melancólico, sin llegar a cumplir todas las pautas de la depresión. Podríamos decir que es una variante leve de la depresión en la que el factor hereditario es prevalente.

El termino “distimia”, fue acuñado por el experto en psiquiatría James H. Kocsis de la Universidad de Cornell (EE. UU.), durante la década de 1970 e introducido por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría en 1980.

Este estado de ánimo depresivo y continuado confluye la mayor parte del día y permanece durante un período de al menos 2 años, marcado también por falta de apetito o su contrario, insomnio o hipersomnia, fatiga, dificultad para concentrarse…

Debido a que en la mayoría de los casos aparece en la infancia o la adolescencia, la persona que lo padece siente que forma parte de sí mismo, de su forma de ser y por ello no acude a un especialista para ser tratado. Aunque puede haber días o incluso semanas en que su estado de ánimo mejore y puedan llevar una vida normal, su base sigue siendo estar cansado, deprimido, meditabundo y desganado para hacer nada.

La última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) ha modificado el término “distimia” por el de Trastorno Depresivo Persistente.

El trastorno depresivo persistente o “distimia”, puede hacernos perder el interés en las actividades diarias normales, sentirnos desesperados, ser poco productivos y tener una sensación general de inadecuación. Estos sentimientos duran años y pueden interferir significativamente con la relaciones, la escuela, el trabajo, etc.

La “distimia” es parecida a la depresión, pero se caracteriza por largos períodos de tristeza.

El Trastorno Distímico (“distimia”) es una variante leve de la Depresión. Se suele situar la “distimia” en un límite del espectro de la depresión. En el otro extremo, más grave, podríamos situar los trastornos depresivos más agudos.

¿A quiénes afecta la “distimia”?

Afecta a casi el 2% de la población en el mundo, y del mismo modo que otros desórdenes de tipo emocional, suele haber mayor tasa de “distimia” entre las mujeres.

No debe confundirse un episodio de tristeza o pesadumbre puntual con el trastorno distímico. Toda persona es susceptible de poder sentirse triste en el transcurso de alguna etapa vital, y ello no sugiere ninguna anomalía. Para que el período de melancolía pueda considerarse como “distimia”, debe mostrarse todos los días durante por lo menos dos años.

¿Qué síntomas presenta la “distimia”?

  • Los pacientes afectados presentan melancolía y tristeza.
  • Generalmente, consideran casi imposible encontrar la felicidad y la satisfacción en su rutina diaria. Presentan, además, baja autoconfianza y no son capaces de tomar decisiones.
  • El cansancio y la baja actividad también suelen ser signos de “distimia”. Frecuentemente, los patrones del sueño y la alimentación están alterados. En cuanto al descanso, los afectados por “distimia” pueden sufrir insomnio, o bien dormir más horas de las recomendadas. En relación a la nutrición, a veces presentan episodios de ingesta desmesurada, o bien una falta notoria de hambre.
  • La concentración y la memoria se ven afectadas. Es usual que los afectados empiecen a aislarse socialmente poco a poco, problema que a la larga puede acarrear incapacidad social, y hasta fobia social.

¿En qué se diferencia la “distimia” de la depresión?

  • El afectado por “distimia” suele tener una vida bastante rutinaria y normal a pesar de su trastorno.
  • Por el contrario, el paciente depresivo no es capaz de mantener esa rutina. Por tanto, la diferencia fundamental es el grado de incapacitación que el sujeto presenta.
  • En el trastorno distímico no se experimenta falta de interés. Pueden experimentar placer, también.
  • No se presenta agitación, ni tampoco lentitud motora.
  • No son usuales los arrebatos o pensamientos recurrentes sobre el suicidio o la muerte.

¿Cuáles son las causas de la “distimia”?

Existe cierta controversia sobre las causas del trastorno distímico. Algunas investigaciones apuntan a una prevalencia del factor hereditario, si bien nuevos estudios sugieren que las causas son ambientales: aislamiento social, reveses puntuales de la vida y situaciones de estrés prolongadas.

La peculiaridad única del trastorno distímico es que más del 75% de los afectados padecen alguna otra problemática crónica, tal como una dolencia física, drogadicción, u otro desórden psiquiátrico. El personal médico suele tener dificultades en establecer qué problema es anterior, ya que los tiempos de inicio son frecuentemente dispersos.

¿Cuál es el tratamiento y terapia para combatir la “distimia”?

Lo distintos tratamientos requieren de un trabajo intenso con el afectado en aras de detectar las causas subyacentes. Las dos modalidades de tratamiento que han resultado más eficaces son la terapia cognitivo-conductual y la psicoterapia.

Además, los apoyos farmacéuticos pueden ayudar relevantemente a los pacientes afectados por “distimia”.

En cualquier caso, conversar con el paciente sobre sus inquietudes suele ayudar mucho a éste, y tiende a desvanecer sentimientos y pensamientos negativos tales como la culpa o la sensación de inutilidad. El tratamiento psicológico también persigue que la persona pueda lograr gestionar sus emociones.

Complementariamente a la terapia individual, la terapia grupal ayuda a regenerar la autoestima perdida del afectado y a mejorar las habilidades sociales.

Un diagnóstico preciso ha de ser realizado por un psicólogo o psiquiatra especializado en este tipo de trastornos. Es prioritario, el asistir a un tratamiento profesional, ya que es frecuente que los cuadros distímicos deriven en depresión si no son tratados adecuadamente.

Fuente: Internet

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