Jair Bolsonaro fue electo presidente, gracias a su propuesta de mano dura en un país sumido en el descontento, y pese a su discurso misógino, homófobo y racista.

El ultraderechista, de 63 años, ganó con casi 56% de los votos, frente a 44% para su adversario de izquierda Fernando Haddad, se comprometió este domingo a respetar la Constitución, la democracia y la libertad, en su primer discurso como presidente electo de Brasil.

«Ustedes serán mis testigos de que este gobierno será un defensor de la Constitución, de la democracia y la libertad. Es una promesa no de un partido, no es la palabra de un hombre, es un juramento ante Dios», afirmó en un video difundido por Facebook y transmitido por la televisión.

En los últimos días de la campaña, Bolsonaro no abandonó su estilo provocador y hace tan solo una semana dio su «pésame» a la «prensa vendida», agradeció a sus seguidores porque «están salvando nuestra patria» y dijo que el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva «va a pudrirse en prisión».

A menudo apodado «el Donald Trump brasileño», este defensor de la familia tradicional, de Dios y del porte de armas impulsó su campaña por redes sociales, con un discurso antisistema en un país en profunda crisis política, económica y de seguridad.

Nostálgico declarado del régimen militar (1964-1985), llegó a afirmar hace dos años que «el error de la dictadura fue torturar y no matar».

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