La bióloga peruana Kerstin Forsberg recibió, en Londres, el premio Whitley por el esfuerzo dedicado a conservar y promover la protección legal de las mantarrayas gigantes que habitan el norte de Perú, consideradas una de las dos especies de gran tamaño que existen en el mundo.

Han pasado siete años desde que Kerstin Forsberg tomó la decisión de conservar a esta especie migratoria imponente, capaz de desafiar la gravedad en cada uno de sus saltos y que figura en la categoría de Vulnerable en la Lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

No pasó mucho tiempo, cuatro años para ser más exactos, para que la bióloga peruana celebre, junto a otros expertos y conservacionistas, la promulgación de una norma que prohibió la extracción de esta especie. Un esfuerzo compartido que demandó muchas reuniones, coordinaciones y horas de trabajo.

Tres años después, la protección de las mantarrayas gigantes y las campañas de educación desarrolladas con los pescadores locales la han convertido en una de los seis ganadores del Premio Whitley, el “Oscar Verde” de la conservación.

El vínculo de Forsberg con la naturaleza empezó desde que era una niña, desde entonces desarrolló un profundo interés por el mar y por las especies que lo habitan.

La peruana Kerstin Forsberg, al igual que los otros cinco ganadores, recibirá 40 000 libras (alrededor de 55 000 dólares) para continuar con su trabajo de conservación.

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