La arqueología mundial vuelve a dirigir su mirada en el norte del Perú, sorprendida con el nuevo hallazgo de 132 restos óseos de niños sacrificados hace 550 años en el litoral del distrito de Huanchaco, provincia de Trujillo.
Este nuevo descubrimiento, a cargo del equipo que lidera el arqueólogo peruano Gabriel Prieto, se produjo en la zona de Pampa La Cruz, ubicada a kilómetro y medio de Huanchaquito-Las Llamas, donde fueron exhumados en 2018 las osamentas extraordinariamente bien conservadas de otros 137 niños cuyas edades fluctúan entre cinco y catorce años, durante la civilización Chimú (alrededor del siglo XV después de Cristo).
Lo que más sorprendió a los arqueólogos en esta nueva revelación es que algunas osamentas conservan casi intacto su cabello. Incluso, uno de los párvulos lleva puesto un tocado hecho con plumas de guacamayo (ave que habita la amazonía peruana), tela de algodón nativo y delgadas trenzas de lana, ello revelaría, según los investigadores, que algunos de los menores sacrificados pertenecían a la élite de entonces.
El hallazgo de estos restos óseos es destacado por National Geographic que dedicará la portada de su revista, en su edición de febrero, y una amplia cobertura donde revelará más detalles de esta investigación.
Detectaron marcas de corte profundo, de forma horizontal, infligidas de un solo golpe en el esternón de los niños, a la altura de su corazón por un pesado cuchillo forjado en cobre, que lleva en su mango una especie de sonajero y que fue encontrado recientemente en Pampa La Cruz.
Para ayudar a entender estas pistas, Prieto llamó a John Verano, un antropólogo biológico, experto forense y catedrático de la Universidad de Tulane. Verano tiene décadas de experiencia en el análisis de la evidencia física de la violencia ritual en los Andes, incluida una masacre de unos 200 hombres y niños en el sitio de Punta Lobo, en Piura, en el siglo XIII.









