Evo Morales, quien renunció a la Presidencia de Bolivia, llegó a México como asilado en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana que partió de Bolivia e hizo una escala en Paraguay antes de emprender una complicada ruta por la región.

Morales, quien recibió asilo de México por “razones humanitarias” y al considerar que su vida corre peligro, aterrizó en el hangar Sexto Grupo Aéreo Internacional, antiguamente el hangar presidencial, del aeropuerto de la Ciudad de México sobre las 11.15 hora local (17.15 GMT).

Evo Morales dijo que seguirá en la “lucha” pese al complicado periplo por América Latina que lo llevó a México, una nación que le ha abierto los brazos apelando a su histórica tradición de asilo, y al que el mandatario boliviano agradeció por salvarle “la vida”.

“Gracias a México y a sus autoridades. También quiero decirles, hermanos y hermanas, que mientras tenga la vida, seguimos en política. Mientras tenga la vida, sigue la lucha”, dijo Evo Morales nada más tocar tierra desde el aeropuerto de la Ciudad de México, al que llegó a bordo de un avión de las Fuerzas Aéreas Militares.

Visiblemente cansado, vistiendo un polo azul y unos desgastados zapatos, Morales aterrizó sobre las 11.15 hora local (17.15 GMT) en la capital mexicana, donde le esperaba el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, uno de los principales artífices del asilo político que recibirá en México.

“Es para nosotros el día de hoy un día de alegría porque el asilo que se le ha ofrecido a Evo Morales ha sido efectivo, y ya está en tierras mexicanas donde gozará de libertad, seguridad, integridad, protección a su vida, que son las causas que nos animan”, apuntó el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

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