En China, el amor ronda las calles, los parques y los centros comerciales en una fecha que resulta propicia para ello: el Festival de Qixi, conocido también como el Día de San Valentín del gigante asiático.

Tradicionalmente, es el séptimo día del séptimo mes del calendario lunar el elegido para conmemorar el amor en China, y este año recayó en el 7 de agosto, fecha en la cual las parejas intercambian regalos que van desde rosas hasta chocolates, y salen a pasear.

Qi significa siete en español, y Xi noche. Inicialmente, Qixi no era una fecha para los enamorados sino para las jóvenes chinas que aún no se habían casado; en ella, pedían a los dioses tener habilidades domésticas y encontrar un buen marido.

Los tiempos, sin embargo, han cambiado y la festividad ahora es ideal para reforzar el amor de pareja, de la familia y de las amistades. Este año, la municipalidad de Beijing organizó la conmemoración en el Palacio de Verano, uno de los sitios turísticos de la ciudad.

Según China Radio Internacional, la leyenda de Qixi se sostiene en la historia de Zhinü, una diosa que se dedicaba a bordar y que se enamoró de un pastor llamado Niulang, con quien se escapó y tuvo dos hijos.

La madre de Zhinü se oponía a esta relación porque humanos y dioses no podía vivir juntos. Entonces la madre creó la vía láctea para separarlos. No obstante, luego se arrepintió y permitió que se vieran una vez al año: el séptimo día del séptimo mes del calendario lunar.

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