El valioso documento se guarda celosamente en la bóveda de la Biblioteca Nacional del Perú, a una temperatura y luz adecuadas, evitando cualquier contacto que pueda perjudicarlo. Las personas que deseen leerlo pueden hacerlo gratuitamente a través de la Biblioteca Digital.

En la década de 1930, durante su tercer y último viaje a la Rusia soviética, César Vallejo observó de cerca la formación del Segundo Plan Quinquenal: el segundo paso de un largo plan de industrialización del país, y redactó diversas crónicas y reportajes sobre él. Por casi medio siglo, se creyó que estos textos autógrafos habían desaparecido de la historia; sin embargo, tras un lejano y misterioso viaje, se han recuperado y hoy se encuentran celosamente resguardados en la Biblioteca Nacional del Perú.

En el manuscrito “Rusia ante el Segundo Plan Quinquenal» (1932-1933), un Vallejo con un fuerte compromiso político y social que se percibe también en obras como “Paco Yunque” o “El tungsteno” detalla a modo de crónicas y reportajes los planes de Rusia de mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos mediante el desarrollo de una industria autosuficiente en metales y carbón.

Sin embargo, estas obras no llegaron a ocupar ningún librero, pues su fuerte carga proselitista y su carácter comunista y revolucionario causó que fuera censurado: ningún editor quiso editarlo ni publicarlo. Debido a la usanza de la época de reescribir a máquina los manuscritos y desecharlos, esta obra se creyó desaparecida por mucho tiempo, pero años después, la historia demostró lo contrario.

Se sabe que la viuda de César Vallejo, Georgette Philippart, tenía el manuscrito original en la década de 1960, pues publicó fotografías del mismo en la revista Visión del Perú, pero en algún momento después, su paradero fue incierto hasta que, en el año 2001, un coleccionista estadounidense lo ofreció a la venta en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Un coleccionista peruano adquirió la obra y este año fue entregada a la Biblioteca Nacional del Perú para ser conservada como memoria colectiva de todos los peruanos. Allí, los diferentes especialistas verificaron durante casi un año su autoría, comparando la caligrafía con aquella de otros manuscritos del autor, y los sellos que presentaba con aquellos usados por la Biblioteca misma en años pasados.

Comentarios