Los telares ‘premium’ un patrimonio para admirar y conservar

La historia peruana se alimenta de una diversidad de culturas, con representaciones artísticas variadas, una de ellas es el arte textil, la destreza milenaria del tejido que nos habla de un pueblo con creatividad y pasión.

Podemos comprobar la diferencia de calidades entre los textiles realizados de forma industrial y aquellos que son artesanales. La demanda de mayor cantidad de tejidos impulsó a que los centros textiles utilicen máquinas e hilos artificiales para la elaboración rápida de las prendas. Aunque esto condujo a que los precios se reduzcan, promovió a que los diseños se estandaricen y la exclusividad pasara a ser historia.

Nilda Callañaupa, creadora del Centro de Textiles Tradicionales del Cusco, señaló sobre el peligro de olvidarse de la producción a mano. “A diferencia de lo industrial, los tejidos artesanales de cada región son únicos. Ese es mi interés que no se pierdan las características propias de las diferentes localidades andinas”, contó.

Desde la década del 70, las tejedoras del Ande han buscado poner en vitrina su arte del telar hasta convertirlo en popular. Es por eso que para ellas es un logro que ahora exista un interés en el proceso del tejido, desde cuando se corta la lana de la alpaca, cuando se tiñe con plantas naturales hasta la misma creación de las formas que la harán.

Además, hay una conciencia de que este tipo de producto tiene un valor económico mayor por la dedicación que se le pone a cada pieza.

Las piezas telares de Faja Sara y Faja Pata en el departamento norteño de La Libertad son parte de nuestro patrimonio cultural desde el 2007. La sociedad shipibo- koniba en la selva también logró ser parte de esta lista en el 2008 cuando la forma artística llamada Kené, que se expresa en cerámicas y telas.

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