Festividad de San Francisco de Asís de Huamachuco es declarada Patrimonio Cultural de la Nación

El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la Festividad de San Francisco de Asís de Huamachuco, por constituir una tradición religiosa que moviliza significativamente a la población y conjuga diversos elementos de su cultura e historia, siendo un importante referente de su identidad.

La festividad se realiza entre los meses de setiembre y octubre de cada año en honor de San Francisco de Asís, santo católico conocido como ‘El santo de los pobres’, cuya imagen es símbolo de humildad, desprendimiento material y caridad con las personas más necesitadas.

La imagen del santo patrón de Huamachuco lleva una calavera en la mano izquierda como símbolo de vida eterna y en la mano derecha un crucifijo, símbolo del cristianismo.

Las actividades se inician el segundo domingo de setiembre con la tradicional Parada de Gallardete y finalizan el último sábado de octubre.

La Parada de Gallardete es un acto ritual para el que se utiliza un tronco de árbol de aproximadamente 35 metros de altura, pintado de blanco y marrón, colores simbólicos vinculados a San Francisco de Asís.

Desde el amanecer, los miembros de la hermandad llevan el tronco hasta la plaza de Huamachuco en medio de un ambiente festivo. En la parte alta del tronco se coloca un gallardete de 7 metros de largo. El mástil con el gallardete atado, ubicado erguido en la plaza de la ciudad, significa que el pueblo está de fiesta.

La Parada de Gallardete es un acto simbólico de fertilidad y de renovación cíclica de la vida que tendría como antecedentes los cultos de la fertilidad de la tierra realizados en la zona en tiempos prehispánicos.

Este acto ritual expresa también la relación del mundo andino con la naturaleza, percibida como ente divino y por lo tanto, da cuenta de una concepción particular de la vida.

En la festividad sobresale la multitudinaria presencia de los Negritos, personajes importantes de esta celebración religiosa que le dan un sello particular a la tradición, y que han hecho que también sea conocida como la fiesta de Tayta Pancho y sus Negritos.

La imagen recorre la plaza de la ciudad acompañada de las andas de Santo Domingo y la Virgen del Rosario, antes de regresar a la catedral.

Los Negritos realizan bailando el tradicional recorrido de los cinco altares, que evocan las cinco llagas de Cristo, y que se ubican en cinco antiguos barrios de la ciudad. Cada altar tiene pequeñas réplicas de San Francisco de Asís, así como velas y flores. Durante el recorrido de altares, las mujeres invitan a los Negritos comida y chicha.

Al finalizar su recorrido, frente a la catedral, los Negritos claman al unísono -y a modo de despedida- ‘Tayta Pancho, Tayta Pancho’. El pueblo de Huamachuco, a través de su devoción religiosa, renueva principios de humildad, caridad y solidaridad.

En la festividad convergen elementos de fe religiosa católica, la tradición andina prehispánica y la historia afrodescendiente de la zona, lo que le otorga a esta expresión cultural un sello particular y original, que a su vez afianza la memoria colectiva local.

La Resolución Viceministerial Nº 011-2016-VMPCIC-MC, fue publicada en el diario El Peruano, y aparece suscrita por el viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Juan Pablo de la Puente Brunke.

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