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La primavera es sinónimo de esplendor o florecimiento de detalles alegres, que cuando se es niño o niña y a la vez trujillanos te lleva a recordar, como en mi caso, los años ochenta cuando mis padres en el último domingo de setiembre te alistaban para ir a observar el paso de carros alegóricos, reinas y bastoneras norteamericanas, quienes recorrían las 27 cuadras de la avenida España. Escribe tu comentario (0 Comentario[s]) |
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