La hipertensión arterial es una condición que afecta al 16,5 % de peruanos mayores de 20 años, según el Ministerio de Salud (Minsa), y es desencadenante de males cardiovasculares, causa número uno de las muertes en el Perú y el mundo.

Se trata del incremento constante de la presión sanguínea en las arterias y se le conoce como el ‘asesino silencioso’, porque no presenta síntomas. De allí que las estadísticas arrojen que uno de cada tres peruanos no sabe que tiene la presión alta.

Una detección temprana se puede lograr midiéndose la presión al menos dos veces al año; de esa forma se puede controlar la enfermedad a tiempo. El valor ideal es 120/80 mmHg, mientras que un valor igual o mayor de 140/90 mmHg en dos o más oportunidades revela que una persona es hipertensa.

El principal objetivo debe ser evitar posibles complicaciones. “Las personas hipertensas que no tienen bien controlada la presión arterial tienen alto riesgo de desarrollar enfermedades isquémicas al corazón, infarto al miocardio, accidentes cerebrovasculares (derrame cerebral), insuficiencia renal y pérdida de la visión (ceguera)”, precisa Boris Medina Santander, presidente de la Sociedad Peruana de la Hipertensión Arterial.

“En una gran mayoría, el detonante de los infartos al corazón es la presión elevada, le sigue el colesterol elevado y el hábito de fumar”, advierte el cardiólogo José Manuel Sosa.

Es la segunda causa de muerte materna en nuestro país. Se asocia a un cuadro clínico llamado “preeclampsia”, cuyo síntoma principal es la presión alta, y debe diagnosticarse y tratarse rápidamente, para no poner peligro la vida del bebé y de la madre.

La Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) recomienda un mínimo de cinco controles prenatale para el diagnóstico y manejo de los trastornos hipertensivos gestacionales.

El mayor riesgo se debe a que la hipertensión no genera molestias; aunque según el Minsa podrían darse algunos signos de alerta como dolores de cabeza, zumbido de oídos, mareos, sangrado por la nariz, visión borrosa o con luces centellantes.

Las medidas preventivas son:

– Mantener el peso ideal.
– Realizar actividad física al menos 30 minutos al día.
– Reducir el consumo de grasas.
– Evitar el consumo de alcohol.
– Eliminar el consumo de tabaco.
– Gestionar el estrés de una forma saludable, por ejemplo mediante meditación, ejercicio físico adecuado y relaciones sociales positivas.

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