Para mantener una dieta balanceada, Mónica Felipe, docente de Gastronomía y Gestión de Restaurantes de la Universidad Privada del Norte, recomienda aprovechar las frutas de estación para elaborar jugos y ensaladas de frutas para el desayuno: mango, papaya, piña, melón, sandía, carambola y naranja.

En el caso de las infusiones, las podemos beber frías y con limón, ello pues la deshidratación puede ser uno de los principales problemas durante la temporada de verano; por lo tanto, nuestra dieta debe adecuarse al restablecimiento de los 2,5 litros de agua que perdemos diariamente de diversas maneras.

En el almuerzo, una porción generosa de ensalada que contenga tomate, cebolla, lechuga, pepinillo, caigua, zanahoria, entre otras de estación. Siempre la ensalada debe ser acompañada de una reducida porción de algún carbohidrato como arroz, papa, yuca o fideos y finalmente, la porción de proteína es indispensable: pollo, res, pescado o menestra.

En la noche nuestro menú debe ser ligero, por lo cual debemos consumir una porción de ensalada o verduras salteadas acompañadas de carnes con el mínimo de grasa.

En el verano, además, se puede llegar a consumir hasta 4 litros de agua considerando la edad, el sexo y la actividad física que realicemos.

No podemos dejar de lado bebidas como la limonada, chicha morada, naranjada, jugo de maracuyá u otra que se prefiera, con bajo contenido de azúcar.

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