Buscan declarar Patrimonio Cultural los usos del san pedro en el curanderismo

La directora de la Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad, María Elena Córdova Burga, manifestó que buscan declarar Patrimonio Cultural de la Nación los conocimientos y usos tradicionales del san pedro en la práctica del curanderismo en la región norperuana.

Una vez sociabilizada la propuesta con los equipos de la sedes regiones de Cultura de Tumbes, Piura, Lambayeque y Cajamarca se aprobará el plan de trabajo e instalará el equipo de trabajo interregional.

“Esta es la primera vez que se elaborará un expediente interregional con fines de declarar una práctica ancestral que se mantiene en el tiempo y que nos identifica como nación. Estamos avanzando con reuniones con los principales actores de estas prácticas curativas, acabamos de sociabilizar la propuesta con las autoridades de Cultura de Cajamarca quienes han mostrado especial interés y compromiso”, afirmó María Elena Córdova Burga – directora de la Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad.

El curanderismo abarca conocimientos y prácticas empleadas a través del tiempo, por pueblos y comunidades con fines de diagnosticar, prevenir y curar enfermedades, según la creencia popular. Forma parte de la cosmovisión e interpretación del ideario, la fe, la creencia, que les fue entregada como parte de la herencia de sus ancestros.

Esta práctica medicinal tiene como uno de los elementos articuladores el uso del San Pedro que conjugado con una serie de rituales ayudan a curar enfermedades.

El curanderismo tiene muchos elementos prehispánicos pero además conocimientos añadidos por las nuevas generaciones. Es una práctica ancestral que en nuestro país tiene una data de 1300 años antes de Cristo, desde la cultura Cupisnique hasta nuestro tiempo.

En toda la costa y sierra del norte peruano los curanderos utilizan en sesiones nocturnas, y desde hace siglos, la bebida denominada san pedro, la cual se prepara mediante la cocción del cactus del mismo nombre. Durante estas sesiones tanto el curandero como los participantes ingieren la pócima.

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